jueves, 4 de abril de 2013

OCASO


Extraño tus ojos; me saben distinto. Como esa cerveza a medias, que a solas no es lo mismo. No es lo que veo, es lo que no encuentro. Ya no me pierdo en ellos, ya no me tocan. Solo traspasan de frio ese vacío que se abre en mi boca. Y mueren las palabras, vive el silencio. Me visto de hermetismo, tejiendo la distancia, de milimetros al infinito.
Ya no estas, ya no eres el mismo.
Extraño tus ojos, tan cercanos, tan lejanos.
Los mios naufragan en un mar salado.

viernes, 25 de noviembre de 2011

CONCIERTO DESIERTO


Me martillea las ganas, la constante cadencia de tu angustia. Erosiona mi piel en tempo fijo, diapasón marcando heridas en pentágrama infligido. Acorde tras acorde, retumban los reproches y el silencio en coral perfecta. Compás de espera, el Si sostenido que no llega, una fusa confusa y el réquiem se completa.
Tocata y fuga; las partituras de cuerda, no son para el viento.

viernes, 6 de mayo de 2011

SI, QUIERO




Todos y cada uno de mis días.
30 de Abril de 2011


P.D.Ahora entendereis mi ausencia; han sido unos meses locos; pero mereció la pena,
Mañana nos vamos de crucero a las Islas Griegas, A la vuelta os cuento.
Soy Feliz.

viernes, 10 de diciembre de 2010

EN UN MUNDO EXTRAÑO

Palidece la oportunidad que la sonrisa esbozó en el rostro. Anhelo miradas vacías, silencios furtivos, mientras gasean mi confianza con ruido contenido.
Y leo el dolor de vidas mutiladas, incapaces de generar otra cosa que desgracia. Repetimos los ciclos, como el día y la noche, una y otra vez reescribiendo una historia amarga como el verbo tullido. Ser a medias.
Un mundo extraño de verdades sesgadas y sentimientos inconclusos.
Grito y me desgarro en estas letras, sangrando impotencia en mis manos pequeñas, buscando un silencio que cobije mis miedos. Porque no siempre lo correcto es lo mejor, ni lo mejor es lo oportuno. Y aun que el hermano te tienda su mano, esta es minúscula y está vacía de respuestas.
No me quedan uñas para esquivar el mordisco, y con todo, alimento la lástima que nutre a la bestia herida. Un clínex de misericordia, usa bien y no mires a quién.
No se borrar el pasado y ellos, analfabetos de esperanza, no escriben un futuro distinto.
Un mundo extraño de sufrimiento sincero y afectos fariseos.
Ensombrece la inocencia mancillada de realidad a destiempo. Y crecerán los tiernos esquejes desviados de su camino. Huracanes de rencor devastan infantes prioridades. Vientos trastornados, del norte y del sur que destruyen con su furia el terreno que ambos protegen.
No les queráis tanto; solo queredles mejor.
Se me rompen las ganas de sembrar la cordura, esa simiente dura refractaria al no puedo, vulnerable al no quiero. Ante eso, mis ojos abiertos e indefensos, se impregnan de esta espiral sin sentido.
Un mundo extraño, donde querer es doler.
P.D.Cuando las personas dejan de amarse, la mayoría de las veces solo ven como opción destruirse. No consigo entenderlo.
Y yo, que estoy a punto de casarme, me pregunto si realmente es tan difícil ser humanos.

martes, 30 de noviembre de 2010

PASO A PASO


De arrieros están llenos los caminos. Mulas que cargan rencores arrastran alforjas repletas de vacío. Al grito amargo de los sin alma, las bestias ciegas de conciencia embisten furiosas rastrojos de afectos. Enlodan a su paso el caminar tranquilo de quien contempla el viaje como una meta.
No importa cuanto polvo levanten, ni lo rápido que lleguen a ninguna parte. El peso de su miseria doblará sus rodillas hasta hincar en el suelo desolladas inquinas.
Y allí, al final de su trayecto, nos encontraremos.
Con mi lento paso descargado de temores, arrastrando la experiencia de la paciencia adquirida, sentiré lástima de tanta vida perdida.
Y seguiré mi camino sin girar la cabeza.

P.D.Tú camino no será fácil, y sentirás mil veces doblarse tu pequeña espalda. Pero jamás olvides que cada uno de tus pasos tiene sentido, que jamás andarás sola y que te admiramos más allá de donde imaginas
Ante todo tú ERES.

martes, 24 de agosto de 2010

LA MEMORIA DEL AGUA


La realidad no existe. Es solo una interpretación del mundo según nuestros sentidos. Por eso, todo lo escrito no son sino los fantasmas de un reflejo taimado; un espejismo ilusorio de algo que vivimos, que pensamos, que imaginamos en algún momento de nuestra corta existencia. El tiempo se empeña en organizar de modo absurdo todos esos instantes como si realmente importara la secuencia, como si el orden de los acontecimientos alterara la impronta que su experiencia marca en nuestras almas.
Tal vez por eso escribo, para esquivar la rígida métrica de un reloj que no entiende a las personas.
Tenía el estómago lleno; me crecía en las tripas un cuento de esos que salen de las manos como si estas fueran meros instrumentos de palabras ya escritas. Regurgitaba imágenes de campos abiertos, almenas incompletas, torreones de piedra cantando su historia, callejuelas estrechas con dirección al pasado, empedrados imposibles donde resbalar la memoria. Choperas ondulantes cantándole al viento, caminos gastados de abandono, postigos entreabiertos despidiendo la entrada, baúles de antaño custodios de polvo viejo.
Y el agua.
La fuente de caño estrecho, la pila enmohecida devolviendo su eco burlón a un paisaje desierto, narrando gota a gota mil vidas de las que fue testigo.
Me anegaba del roce de tu piel, de los bosques profundos en la mirada, de sonrisas traviesas al doblar una esquina. La humedad de los labios, licor atávico servido en tu boca.
Pero eso fue ayer; la memoria del agua no engaña. Me dio un baño de realidad temporal, de un ahora que fue siempre, exaguando mis entrañas de ilusiones y acertijos.
Y mis manos quedaron resecas de palabras.

P.D.Nada, otra vez será. Mis cuentos tendrán que esperar.
Este era el lugar

lunes, 16 de agosto de 2010

PAISAJE


Expongo mi cuerpo a los rayos anémicos de un sol helado. Mi piel blanquea absorbiendo su frío, desprendiendo la tibieza de un canela pretérito.
Bocas mudas engullen sonidos pasados, hinchando pulmones de gritos callados.
Áridas olas resecan mi piel transmutada en papiro, humedad que huyó de mis ojos desiertos.
Paisaje de estío y hastío.
Yo no quiero esta playa de angustia ajena; reclamo mi arena, la cálida toalla, el bullicio pegajoso de un mar peleón, la sombrilla tumbada, el bocata, servilletas de papel, y la fiambrera también. Quiero mi cielo sin nubes, o con mis tormentas aguadas, la brisa salitre, el agua mojada.
Y leer, leer de mi libro pensamientos no escritos.
Basta ya.

***

No quieren entender. Más bien creo que se trata de una incapacidad, más que de una voluntad negada.
Y no me vanaglorio, no tuve opción a huir, a correr hacia delante, donde quiera que esté ese lugar. Simplemente me vi obligada a mantener los ojos abiertos, y decidí no maquillar la realidad para que fuere menos doliente. La miré de frente, desarbolada de matices romos.
Con el tiempo, entendí que somos humanos, que llegamos a este mundo sin manual de instrucciones y con defecto de fábrica. Y aceptar esa falibilidad, me ayudó a no sentirme culpable por los errores ajenos y a poder perdonarlos. Las cadenas de una penitencia que no me correspondía, volaron por los aires generando un espacio de aire limpio, respirable. Mi espacio.
No necesité disfrazar mis afectos de obligación, ni condené mi derecho a la vida como una traición. Tampoco tuve entonces un culpable identificado de toda mi angustia; yo era y soy la última responsable de mis decisiones, y cada cual que cargue con sus mochilas.
No lo ven, no pueden entender que no se puede sufrir de antemano, antes, durante y después; que a estas alturas de la historia, cada historia es un capítulo distinto, y que el recurso explicativo dejó de ser exonerante hace mil.
Tal vez ese peso les compense el alivio de no alzar la mirada. Pero cuando la carga les resulta insoportable, convierten mi espacio en un muro en blanco sobre el que proyectar su propia imagen. Así su soledad es más llevadera.
Si tan solo pudieran entender.