jueves, 27 de diciembre de 2007

SUEÑOS VS VIDA


Demasiada copa para tan poco trago.
Desnuda la Esperanza, viste de realidad a la impotencia.

P.D.Post cortito, no hacen falta más palabras.
Y ya de paso, os felicito el Año Nuevo y esas cosas. Escribí algo para noche buena, pero para cuando me quise dar cuenta, andaba ya medio castaña de Perucchi. Así que en vista de que las teclas me bailaban, decidí dejarlo para mejor ocasión.
Y hablando de ocasiones, aprovecho para pedirles a los Reyes magos un manual de instrucciones, un nido y unas llaves.
Espero que se me pase algún día este ostracismo y esto vuelva a ser lo que era. Mientras tanto, en este post abstenerse mal pensados.
O no, mejor de abstinencia nada.
Lo dicho, felices fiestas.

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sábado, 10 de noviembre de 2007

LECCIONES TE DA LA VIDA

AdvertenciaMe ha salido un relato larguísimo, así que si eres de los que no les gusta perder el tiempo con chorradas… no problemo, Pasa Palabra


Morí en el momento justo, a esa edad en la que aun no supones una carga para nadie, y tus neuronas funcionan lo suficiente como para disfrutar de los recuerdos. Así que yo estaba conforme con mi muerte y llegado el momento, no opuse mayor resistencia. Me fui sonriendo, con un gesto ambiguo que sembró la duda en mi familia de si me estaba muriendo en paz, o me cachondeaba del médico.
Si, definitivamente mi muerte me pareció justa y apropiada. No así mi nuevo nacimiento. Sobre esto, nadie me consultó.
No se porqué nos empeñamos en creer que lo que nos espera después de cada vida es una recompensa o un castigo. Cuántas estupideces se han dicho y hecho por esta razón desde que el hombre se soltó de la rama y dejó de ser un mono. Pero lo cierto es que nada más lejos de la realidad. Nacemos para aprender, y esto, a la inmensa mayoría de las almas nos cuesta más de una vida. Dejamos lecciones pendientes y nos toca volver a terminar nuestro aprendizaje- algo así como una reválida o una repesca-.
Yo estaba cansada. Era un espíritu viejo con varias vidas a cuestas. Pero por alguna razón había algo que siempre se me escapaba, algo que no superaba y que olvidaba cuando entraba de nuevo en aquella sala. Sin embargo, esta vez no fue así. Reconocí al viejo con barba de chivo y ojos burlones. Si, le había visto tantas veces que me parecía absurdo que cada vez fuera como la primera.
Veía la intensa luz que me absorbía, y sabía perfectamente su significado; me echaban de nuevo al mundo. Intenté protestar, resistirme, pero el viejo me cortó en seco.
-No me toques los webs, esta vez vas a aprender como que tú me llamas San Pedro-
-Vaya-pensé-, los ángeles si tienen sexo.
Lo siguiente que recuerdo es una sensación de asfixia brutal y una palmada en mi culo. Me hubiera girado para partirle la cara al atrevido, pero entonces me di cuenta de que alguien me tenía cogida por los talones, y de que mi cuerpo de dos palmos pendía boca abajo.
Lo habían hecho de nuevo, yo acababa de nacer. Pero algo era distinto, yo podía recordar todas mis vidas, especialmente la última de ellas. Entonces decidí que no quería quedarme. Yo no había pedido venir, y por mi le podían ir dando al chivo de las barbas.
Esperé pacientemente a que mis ojos empezaran a ver. Primero sombras, luego se fueron perfilando las imágenes y finalmente vi a la que era mi madre.
De haber podido me hubiera dado en adopción.
Era una señora de sesenta años- bueno, eso me pareció- aun que luego me enteré de que tenía unos cuarenta y ocho. Un cáncer había detenido en seco su reloj biológico. Pero la ciencia, que había avanzado lo suyo desde mi muerte, le permitió postergar su maternidad hasta la total curación de su enfermedad. Los años de lucha desgastaron el físico de aquella mujer, no así sus ansias maternales. Así que en cuanto los médicos lo permitieron, se puso en tratamiento.
Fallo tras fallo, mes a mes, la naturaleza se negaba hasta que el chivo me empujó y caí en su útero.
A riesgo de parecer mezquina, la odié por eso. Su deseo de tenerme era inversamente proporcional al mío de existir. Así que me empeñé en que acabara cansándose de mí, e hice lo imposible. Tardaba tres horas en comer para luego vomitarlo en la cuna, provocándome una aspiración. En una ocasión, casi consigo ahogarme. Pero ahí estaba ella, histérica perdida, poniéndome boca a bajo en una maniobra de Heim instintiva. No le daba descanso, lloraba sin consuelo noche tras noche, ensuciaba el pañal tan frecuentemente como podía, o todo lo contrario provocándome una encopresis que acababa de madrugada, en urgencias.
También entablé una guerra psicológica. Ignoraba sus constantes cuidados y sus gestos cariñosos. Cuando me besaba, le vomitaba en cuanto podía. Si me cantaba, yo lloraba. Si me decía cariñitos, entonces yo ya entraba en una crisis paroxística de lágrimas y chillidos. A mi padre, un señor bonachón de pocas palabras, directamente ni le miraba. Simplemente no existía.
Al único al que hacía caso era al perro, un mestizo medio despeluchado obsesionado por la comida. En cuanto el ladraba, yo me callaba e intentaba seguir sus movimientos con mi corta vista.
Tenía mucho tiempo para pensar- mi único trabajo en realidad consistía en admitir alimentos por un orificio y expulsarlos por el otro-, así que repasé mil veces mi vida, intentando averiguar qué se suponía que tenía que aprender o entender. No es que en mi última vida hubiera sido una santa, pero lo cierto es que me tenía por buena persona-miserias incluidas-. Claro que había cometido errores, pero en líneas generales, había cerrado los ojos con bastante tranquilidad. Había sido una mujer luchadora, como en todas mis otras vidas. Capaz de los gestos más altruistas y de las mezquindades más insignificantes y absurdas. Me había casado más por aburrimiento que por amor, y había intentado no hacer demasiado infeliz a aquel desgraciado al que me resultó imposible comprender jamás. Yo le quería a mi manera, pero convivir con quien no entiendes, acaba desgastando cualquier atisbo de sentimiento. Con todo, me esforcé cada segundo de nuestra historia en conseguir encender esa lucecita que alguna vez brilló para los dos. Si alguna vez lo conseguí, yo no me enteré.
Y aun así, allí estaba de nuevo, en pelota picada encima de un cambiador. Mi madre me ponía crema con cuidado. Olían de maravilla aquellas manos suaves y cálidas. Por más que me empeñara en hacerle muecas de asco, no podía evitar que mi piel se erizara de gusto, ni que mis ojos se entrecerraran tranquilos cuando ella me acariciaba. Por primera vez desde que la conociera, la miré. La miré de verdad, sin aversión ni prejuicios, simplemente con curiosidad. No era tan mayor como pretendía creer. Se la veía muy cansada, eso si, con ojeras y una piel deslustrada. Se notaba el poco tiempo y atención que le dedicaba a su persona. Su pelo castaño se recogía en una sencilla coleta que dejaba escapar un mechón sobre su cara. No se porqué a mi me fascinaba el vaivén de aquél rizo descontrolado. Sus ojos color miel estaban enrojecidos, con muestras evidentes de haber llorado. Su mirada tenía un sabor conocido. Un fuerte déjà vu nubló la imagen, dejando visibles únicamente aquellos ojos.
De pronto, era otro el rostro que me miraba. Mi hermana, mí querida niña. Tan joven, tan feliz con su bebé, tan débil, tan enferma. Nunca se recuperó del parto y pocos meses después nos dejó; a mi y a su nena. Su marido se diluyó en mis recuerdos, como lo hizo en la realidad. Le culpé por su muerte, por la cobardía de no aguantar mi dolor, por la irresponsabilidad de no acercarse a su hija; sin tener en cuenta su propio sufrimiento, incapaz de ver otra cosa que no fuera el mío. No tuvo ninguna oportunidad conmigo, jamás le permití explicarse, ni antes ni después de morir mí hermana. Simplemente le juzgué y condené al exilio de nuestras vidas, la mía y la de la pequeña.
Yo crié a esa niña queriéndola más que a una hija propia, sin dejar de recordar cada día aquella mirada que ahora me devolvían los ojos de mi madre.
Me asaltó un presentimiento, casi una certeza. Volteé la cabeza como pude buscando a mi padre. Allí estaba, aquel hombre apacible, con su bata de cuadros y sus zapatillas de felpa. Lo que yo había tomado por indiferencia era veneración. No perdía detalle de cada movimiento de su esposa, de los gestos y los mimos para conmigo. La ausencia de palabras solo traducían una complicidad que a mi me había llevado varias vidas comprender. Supe que mi madre era mi hermana; mi padre mi cuñado; mi tía, nuestra abuela…y poco a poco identifiqué a las almas que siempre me acompañaban en cada vida.
Qué equivocada había estado, era todo tan sencillo como saber escuchar, saber ver, saber mirar.
Y fue entonces cuando miré, y lo vi allí, entre mis piernas. ¡Tenía pilila! Había nacido chico, vaya por dios.
De pronto el perro despeluchado ladró, y ese ladrido tuvo significado para mí.
-Por mis webs que tú aprendes a entender a los hombres de una vez por todas-Me dijo aquel chucho con cara de chivo.
Solté una carcajada llena de hoyuelos infantiles y dije mi primera palabra… Mamá.


Somebody to love, un increíble directo de Queen y George Michael

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domingo, 21 de octubre de 2007

JUSTICIA DIVINA

Cuando una derrota sabe a victoria, es el momento de reflexionar. Hoy Mclaren ha hecho el más espantoso de los ridículos. El juego sucio, la poca deportividad y toda esa nube de sospechas, han culminado con un fiasco total en la pista. Con sus decisiones erróneas, no solo han perdido el mundial de constructores, sino que se han quedado sin título de campeón.
Flaco favor le han hecho a Hamilton. De piloto nobel y brillante promesa, ha pasado a novato pardillo, caprichoso y llorón. La sombra de la trampa planeará sobre él mucho tiempo, lo merezca o no. Ahora tendrá que cargar con la culpa de haber perdido un mundial por querer ganar una carrera- pifie descomunal el de China, la inexperiencia manda-. Y es una lástima, porque este cachorro, bien adiestrado podría llegar a ser uno de los grandes, a nivel de Schumacher o del propio Alonso.
Depurando las culpas, en realidad es su equipo el responsable de todo. Deberían haberle parado los pies, obligar a esa manzana verde a madurar antes de querer comérsela. Pero la avaricia rompe el saco, ya se sabe.
Hoy veía la entrevista al podio; Raikonnen- Iceman- con su escasa expresividad, Masa- en su papel perfecto de segundo- con el sabor agridulce de tener que ceder un primer puesto en favor del equipo, y el gran Alonso- indiscutible campeón fuera y dentro- felicitando lo primero a los Ferrari, y disfrutando su derrota como una victoria personal.
Por algo será.
En todo caso; Felicidades Ferrari, lo siento por Alonso, pero me alegro por McLaren.

Fdo:
Una Alonsista incondicional.



P.D.No me apetece escribir. Estoy en dique seco. Y no es que no tenga nada que contar, muy al contrario, pero no tengo nada que decir de momento. Así que me vais a disculpar este ritmo de posteo, pero escribir por escribir me parece una estupidez.
Por el momento, prefiero leeros.



25 de Octubre

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martes, 25 de septiembre de 2007

PERENNE


25 de Septiembre

Abrazo con palabras huecas el polvo viejo de tu ausencia. Y me sabe a yerba fresca la amargura que exuda en mi garganta. Apuro la pena con tragos marchitos. Como ayer, como hoy. El tiempo no seca esta espina enclavada en el cementerio de los sueños. Cruel lápida a la vida, mofa de silencios rotos por silencios callados.
No mengua ni cede el recuerdo. Cobarde el olvido disfraza su huída de cordura, transformando la locura en anhelo.
Es simple, el dolor no caduca.



P.D.Lo prometido es deuda; post destroyer. Mil lecturas, que cada cual se adjudique la propia.

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lunes, 10 de septiembre de 2007

SOBRE ÁNGELES Y DEMONIOS


Si preguntaran cuál es el deporte favorito a nivel mundial, probablemente la respuesta en Europa sería el fútbol y en USA el béisbol. Pero no queridos, lo que más nos gusta practicar a la mayoría de los humanos es una actividad dual tipo péndulo. Nuestro deporte preferido consiste en Demonizar y Santificar.
Idolatramos con la misma intensidad con la que condenamos, rechazamos y denostamos. Y todo esto sucede en una misma línea temporal, separadas ambas actitudes por un breve gesto, a veces imperceptible.
Sirva de ejemplo un caso que a mi, particularmente me eriza la piel; la desaparición de la pequeña Madeleine McCann.
Cuando la noticia saltó a los medios, el mundo entero se desarmó ante esa dulce mirada de sonrisa inocente. Tan dulce y tan inocente como la de miles de desventurados anónimos que corrieron la misma suerte. ¿Porqué entonces fue precisamente esa niña la que nos conmovió hasta extremos morbosos?
Sus padres convirtieron en circo mediático la búsqueda de su hija. Nada que objetar. Me parece totalmente lícito servirse de cualquier recurso para encontrar a un hijo. El público los elevamos a padres modélicos, y su dolor fue el nuestro. Se escucharon débiles voces de protesta- pocas- que exigían el mismo trato para esas personas sin nombre que también habían perdido a sus hijos. Pero la audiencia manda, y nosotros queríamos más de Madelein.
Un indicio inesperado convierte a los McCann en sospechosos. Indicio que se hace público pese al secreto sumarial. Y de repente, toda esa empatía sin sentido se convierte en dedo acusatorio. He leído las más peregrinas teorías sobre la muerte de la niña- porque en la calle ya se la da por asesinada-. Los padres, ya no son esos santos sufridores, destrozados por la desaparición de su hija. Ahora son demonios maquiavélicos que narcotizaron a la pequeña para irse de borrachera y luego, al encontrarla muerta, se deshicieron del cadáver y montaron toda esta feria para escapar del cadalso y de paso forrarse.
Del amor al odio, de Ángeles a Demonios.
Si son culpables, la humillación pública va a ser tamaña. Tanto como nuestras demostraciones de solidaridad y simpatía. En una palabra, nos sentiremos idiotas.
Sino lo son, nos tendremos que tragar toda nuestra crueldad y esa fantasía retorcida que exhibimos cuando vamos de Poirot. Definitivamente seremos idiotas.
Y puesto que de la idiotez no nos escapamos, ¿porqué no permitimos que sea la justicia quien determine el final de este caso?
Dejemos de jugar a Ángeles y Demonios, que bastante dura es la vida con simples personas de carne y hueso.



P.D.Me está costando adaptarme a la vuelta, pero lo cierto es que disfruto con lo que hago. Ya estoy con ansiedad, y la primera taquicardia la tuve el segundo día…¡Esto es vida!
Por Dios, qué masoca. Me lo tengo que hacer mirar…



Momento desfogueLa basura de McLaren. Reciclenla, tirenla al contenedor o traguensela como gentlemen, pero dejen de echarnosla encima, please.

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viernes, 7 de septiembre de 2007

IMÁGENES DE AYER


Los sueños también se heredan.

Hablando con mi madre, me confesó que a ella le hubiera encantado ser médico, pero que no habría podido soportar las prácticas de anatomía. Le sonreí con cierta lástima.
Mamá pertenece a esa generación de posguerra que aprendió a leer y escribir, cómo y cuándo pudo. A los siete años ya trabajaba sobrehilando pantalones. Infancia vestida de necesidad, un duro medio para los sueños de una niña.
-Hubieras sido una gran doctora,-le dije. Y realmente lo creo así. Tiene esa intuición tan difícil de aprender en las aulas, y una calidad humana que le permite empatizar hasta con las piedras.
Entonces me recordé a mí misma en aquella sala inmensa invadida por el olor a formol.
El pelo rizado- milagros de una permanente no meditada-, y unos ojos que pretendían absorberlo todo con una mirada. Parecía un caniche asustado. Mi bata blanca, mal planchada, me quedaba grande, y aunque arremangaba los puños, daba la impresión de ser una mocosa disfrazada de médico. Enfundaba mis manos en los guantes de látex con la misma indiferencia que mis compañeros. Pero en mi interior, vivía esa especie de ritual con una solemnidad casi ridícula. Al fin y al cabo, me conferían el privilegio de descubrir los misterios de un cuerpo sin vida. Con movimientos torpes e inexpertos, casi tanto como mis ansias por aprender.
Volví a mirar a mi madre, pensando en la indiferencia real con que ahora me pongo los guantes-ni siquiera es ya un acto consciente-, en la firmeza de mis actos, en la seguridad de mis gestos. Y le sonreí de nuevo.
-Eso es lo de menos, mamá. Simplemente, práctica y ganas. Hubieras sido la mejor de los médicos.



P.D.Mejor dejamos lo del post destroyer para otro momento.
Se siente.
No tengo la piel levantada ni me escuece vivir, solo un nudo en la garganta y pánico escénico disfrazado de reflexión. Así que otra vez será.

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jueves, 30 de agosto de 2007

PUNTO EN BOCA


A estas alturas, y todavía me descolocan.

Ya estaba tardando en verme en una situación embarazosa. Y es que yo, con la boquita cerrada, estoy mucho más mona, creedme.
Imaginaros; seis de la tarde, en la inspección médica. Recibo a un paciente atendido esta mañana por mi compañero, y derivado al hospital para la extracción de un cuerpo extraño en un dedo.
El señor en cuestión es un ecuatoriano afincado en España desde hace nueve años. Una vez tramitada la asistencia, nos hemos puesto a hablar. Una de esas conversaciones triviales que surgen cuando ya no tengo más citas y el paciente no tiene prisa.
Le preguntaba sobre su adaptación a la sociedad española- nada como salir de casa para darte cuenta de lo maleducados que somos aquí-, las razones que le hicieron abandonar cuanto conocía y embarcarse, él y su familia, en un comienzo desde cero. Me habló del crack económico que su país sufrió hace casi veinte años. De cómo cambiaron las cosas, su quiebra, la de miles de familias…
Luego me comenta que va a volver a Ecuador a montar un nuevo negocio, pero no de construcción, como el que tenía antes. Él es del sur, pero quiere irse a Quito, la capital, porque según dice, es allí donde hay dinero.
Y es entonces cuando yo le pregunto- ¿Y qué tipo de negocio vas a abrir?-.
Calladita, calladita estoy más guapa.
-Ah, pues un prostíbulo- me contesta como quien no quiere la cosa.-Pero de alto standing y todo por lo legal.
No se qué cara he puesto. El clip con el que andaba jugueteando ha salido disparado de golpe, y yo no sabía donde meter las manos ni la mirada. No es que yo me haya caído de un guindo; tengo pacientes carcelarios en régimen abierto, cocainómanos, gente de todo tipo. Pero este me ha dejado muerta matá.
Tras un silencio incómodo, y tres o cuatro carraspeos, se me ha escapado un pensamiento fugaz.
-Pues aquí no podrías montarte un puticlub, vamos que es ilegal y a los proxenetas los meten en la cárcel.- Según lo he soltado me he ido hundiendo en la silla. Pero el hombre, lejos de molestarse me contesta;
-Ya, ya, aquí está bien difícil-Menos mal, pensé- Para la…"discoteca" que voy a abrir, las licencias tardan mil años. Y eso que mi esposa trabaja en el ayuntamiento.
Hay muy poca gente capaz de hacerme callar, pero ante esto…punto en boca.



P.D.Próximo post, destroyer. Vamos, de los muy Andaya.
Advierto.
Por cierto, no os perdais lo nuevo de Mis Crisis . Muy buen post Pilar, aun que reconozco que me hinchó la vena de la Patiño.

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jueves, 23 de agosto de 2007

DE VUELTA


Templo de Kukulcan, en Chichén itzá

Llevo un tiempo ausente. En parte por las vacaciones- me fui al paraíso y a allí casi me tropiezo con un huracán-, en parte por saturación. Necesitaba alejarme de todo un poco porque a la vuelta, sabía que iba a concretar una de las decisiones más importantes de mi vida. Algo que para mi, lo es todo.
Y ahora me siento extraña. No se, es como haber perseguido a la luna hasta haberle dado caza y justo cuando me quedan dos pasos para cogerla… me entra el pánico. Así estoy ahora, asustada. No tengo ninguna duda sobre lo que deseo, pero esta decisión me está estampando en la cara todas mis carencias y posibles errores. ¿Y si me equivoqué? ¿Y si me estoy equivocando ahora?
Tal vez debí haber escogido el camino fácil, dejar de nadar contra corriente y haberme dejado llevar por el camino más lógico. Pero no, yo siempre he tendido a complicar las cosas como si de entrada no me hubieran venido suficientemente enredadas.
Será que soy una libra que se pierde en divagaciones ante cualquier bifurcación. Y aun que esto jamás me convirtió en una persona indecisa, lo paso mal.
Así ando ahora, entre la ilusión y el pánico más extremos.

El ParaísoNo puedo decir que conozco México. Apenas vi un cachito, pero fue suficiente para dejarme con ganas de más. La Rivera Maya te lo ofrece todo; ocio, deportes, naturaleza selvática y cultura. Lo que busques allí lo encuentras. Pero ante todo, me quedo con sus gentes, tremendamente educadas, y con un sentido el tiempo un tanto peculiar. Allí no valen las prisas, el reloj es un mero adorno, inútil totalmente para ese estilo de vida.
Hice de todo; snorkel en el segundo arrecife de coral más grande del mundo, remontada de un río subterráneo, paseo con escafandra a 15 metros bajo el mar, nadé con delfines, recorrí las ruinas mayas de Chichén Itzá, vi una de las maravillas del mundo, aprendí algunas palabras en maya, me bañé en un cenote, bebí caipiriñas, daikiris, caribbean dreams, tequilas hasta hartarme, comí en un sitio de comida corrida unos tacos que aun me están picando y una cosa negra que no se que era pero estaba de miedo… Y a poco me veo en el ojo del huracán Dean. Regresé justo un día antes de que tocara las costas mexicanas.
¿Qué más puedo pedir? Pues yo te lo diré; VOLVER.

Este es el cenote de Ik-kil. Los cenotes son ríos subterráneos que se abren en una especie de pozos o grutas. Una de esas cabezas debe de ser mía. Subí a lo más alto que se permitía y desde allí me lancé. Es increíble, creedme. Agua dulce, transparente; rodeada de vegetación salvaje y peces ciegos que no rehuyen tu contacto. Impresiona su historia, su pasado, su sabor a otros tiempos.
P.D.
Esto lo vi en Isla Mujeres.Una muestra del carácter méxicano. Me reí lo mio.



25 de Agosto


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viernes, 20 de julio de 2007

EL BAZAR DE LOS AROMAS


Quienes me conocen saben que me apasiona el Egipto faraónico. Así que en cuanto la vi, mí curiosidad pudo más que mis prisas. La vieja papelería de estantes naranja chillón, se había convertido en una perfumería.
Dos columnas adosadas franqueaban una entrada diáfana, sin puerta aparentemente. Ambas estaban coronadas por capiteles en forma de lotos, decoradas con grabados policromos de ofrendas al faraón. Se unían por un dintel donde el Dios Atón extendía sus brazos divinos en forma de rayos solares sobre un rótulo que rezaba; El bazar de los Aromas.
No tenía escaparate, simplemente una entrada abierta. Pensé que se trataría de una de esas tiendas donde se venden aceites esenciales en pequeñas botellitas, velas aromáticas y todo tipo de inciensos. Pero al acercarme no percibí ese aroma dulzón tan característico de los establecimientos orientales, ni tampoco el aire floral que te envuelve en las perfumerías convencionales.
El interior de la tienda no era menos sorprendente. Las paredes estaban divididas en pequeños nichos, cubiertos de jeroglíficos, que contenían representaciones divinas. Cada una de ellas portaba un pequeño esenciero, filigranas del más fino cristal, de formas caprichosas e imposibles.
No vi publicidad, ni marcas; no vi precios ni ofertas. Tampoco había mostrador, ni caja registradora, ni datáfono para el pago con tarjeta. Tan solo un especie de arcón con un inquietante Ojo de Wadjet grabado y garras de león a modo de patas. Entonces apareció una mujer que salió de detrás de unas cortinas formadas por cañas. Era joven, alta y esbelta. Llevaba un vestido de fino lino blanco que se ajustaba perfectamente hasta la curva de sus tobillos. Su densa cabellera, peinada en decenas de finas trenzas, se retiraba de su cara sujeta por una banda blanca anudada detrás de su cabeza. De su espalda, pendía un Ank, la cruz de la vida.
Me sonrió mientras se acercaba.
-Feliz tarde- me dijo levantando las palmas de sus manos teñidas de alheña- ¿Qué aroma deseas?
Miré desconcertada los estantes. Sus ojos verdes, profundos, enormes, serenos, me intimidaban.
-Pues en realidad no lo se- respondí- No veo ninguna colonia conocida.
-No,no,no.-La joven negó contrariada.-Aquí no se venden colonias, sino Esencias y, en casos muy especiales, Perfumes personalizados por encargo.
Acarició lentamente uno de los diminutos frascos. Era de un rosa cálido, aterciopelado. La Diosa Nut abrazaba con delicadeza el pequeño recipiente.
Prueba este- me ofreció.- Nut, la Madre, esencia de la ternura.
Abrí con extremo cuidado la frágil botella. Al principio no percibí aroma ninguno, pero justo cuando iba a protestar noté que me invadía un sentimiento de bienestar absoluto. Una pequeña cabeza de rizos enredados asomó por la puerta. Su carita sucia me sonreía. De pronto, el pequeño entró corriendo y se abrazó a mis piernas. La madre del niño entró en su busca.
-Vamos-le dijo mientras le cogía en brazos-deja a la señora y cómete la merienda.
La joven de ojos verdes me quitó el frasco de las manos y después de una leve inclinación de cabeza, volvió a depositarlo en su recipiente.
-No entiendo- le dije- La esencia no huele a nada pero me cambió el estado de ánimo. ¿Cómo es posible?
-No es así exactamente.-Escogió otra figura de su nicho- Seth, el Demonio, esencia de la cólera.
Me ofreció un pequeño frasco esférico, como una perla negra.
Sentí desazón, una sensación de inquietud en la boca del estómago cuando aspiré su contenido.
El niño, que seguía a su madre mientras curioseaba los estantes, me observaba de nuevo. Pero esta vez vi miedo en sus ojos. Comenzó a llorar sin que la mujer fuera capaz de calmarlo. Ella me miró con desconfianza y ambos salieron de la tienda tan rápido como pudieron.
Devolví con aprensión el esenciero.
-Yo no sentí cólera,-protesté- en serio. Pero el niño se asustó de mí.
-Empiezas a entender.-Me respondió.- Las esencias son aromas, lo que los demás perciben de ti. Pero no son tu verdadero olor.
-Ya veo- dije, aun que distaba mucho de comprender nada.
-Y bien,¿Qué aroma necesitas en tu vida?-me preguntó- Tal vez Isis, el Amor; o quizás Maat, la Armonía y equilibrio. Path, la Sinceridad o Sobek, el Peligro.
Pensé durante unos instantes.
-¿Existe alguna esencia de la felicidad?- Puestos a pedir, no me iba a ir con tonterías.
La joven sonrió.
-La felicidad no es una esencia, sino un perfume de mil matices. Matices que son distintos para cada vida.
-Pero antes me dijiste que también vendías perfumes por encargo- respondí.
-Cierto, así es- contestó.- Regresa mañana, cuando Amón-Ra complete su ciclo.- Y sin mediar palabra, desapareció tras la cortina de cañas.
Me fui confusa, con una sensación de irrealidad difícil de describir.
Al día siguiente, la mirada de esos ojos verdes me persiguió en cada pensamiento. La reacción del pequeño ante la última esencia. Lo mal que me sentí viendo su miedo por mi.
Y decidí que no quería aparentar lo que no era, que no deseaba un perfume de felicidad sino era capaz de encontrarla realmente en mi vida.
Cuando cayó el sol, regresé a la tienda. La mujer me esperaba con un pequeño frasco sobre el arcón.
Lo siento-me disculpé,- lo he pensado mejor y no quiero ese perfume. Por supuesto pagaré su importe…
No me dejó acabar la frase.
-¿Puedo preguntar porqué?-me dijo.
-Porque no me conformo con parecer feliz, yo quiero serlo, y ese es un aroma que nadie puede fabricar por mi-respondí.
La joven de los ojos verdes perfilados con kohol, de maños teñidas de alheña roja, sonrió.
-Sabia elección-me dijo al tiempo que me entregaba un esenciero tan azul como el mar- Toth, la Sensatez, tu verdadera esencia.



P.D.Post kilométrico. Lo siento. Si es que cuando me pongo...me pongo.



25 de Julio

viernes, 13 de julio de 2007

ESPÍRITU VERANIEGO


Los enfermos son mi prioridad. Lamentablemente no todos los pacientes son enfermos.

He comentado en alguna ocasión, que uno de mis trabajos es para una mutua. Mi labor es el control de las contingencias comunes. Un tostón, para qué negarlo. Pero además también me encargo de la asistencia de accidentes laborales, lo que llamamos AT. La asistencial de AT me gusta, medicina a pie de paciente, sin saber en ningún momento lo que va a entrar por la puerta. El control de contingencias… pues no. Pero afortunadamente me compensan mis otras dos consultas de general.
Durante este tiempo que llevo trabajando allí, he hecho un descubrimiento sorprendente; la existencia de Periodos Espirituales a lo largo del año. Si, si, como os lo cuento. Está el Espíritu Navideño, el Pascuero, el Fallero y cómo no, el Veraniego.
Son periodos de tiempo prevacacionales en los que estadísticamente se constata un aumento masivo de la asistencia por AT.
Un setenta y cinco por ciento de estas asistencias, corresponden a pacientes de verdad. Me refiero a trabajadores que realmente se han lesionado. La mayoría de las veces sucede porque van a marchas forzadas intentando acabar trabajos y dejar todos los cabos atados para irse de vacaciones tranquilos. El sobreesfuerzo físico se paga a precio de lumbalgias, dorsalgias y desgarros fibrilares. Buena parte también se producen porque el trabajador tiene la mente en sus vacaciones- quién no- y baja su nivel de atención. Suelen venir con heridas, caídas de altura, esguinces y fracturas.
El otro veinticinco por ciento se dividen en los Posyaque y los simuladores sinvergüenzas.
Los Posyaque-Pos ya que estoy aquí- no tienen ánimo de baja médica, pero ya que están en la clínica acompañando a otro accidentado, te piden que les mires ese dolorcito que vive con él, cual pareja de hecho, desde hace unos meses.
Tocan las narices, lo reconozco. Sobre todo porque tienes la sala a parir y en la agenda no caben más pacientes ni aun que los reduzcas como gíbaros. Pero es una asistencia justificada. Existe patología y el único error del pobre señor/señora, es no haber acudido antes, cuando comenzaron las molestias.
Los otros, los Simuladores, son harina de otro costal. Te vienen con el diagnóstico emitido y el mecanismo lesional más que claro-yo creo que es una contractura de la musculatura paravertebral por un sobreesfuerzo en mi trabajo…-Se saben los síntomas y la exploración mejor que yo. Es muy difícil desenmascararlos y a veces, no te queda otra que extender una baja a sabiendas de que el jeta no tiene nada, si a caso webalgia. De estos últimos, unos pocos-afortunadamente- son además unos gallitos potencialmente violentos.
Hoy tuve varios Espíritus Veraniegos. Un pobre señor que se lesionó con una radial esta semana, seccionandose los extensores de la mano. Mañana debía viajar a su país con su familia. Lo esperaban desde hace cinco años. Un descuido y sus sueños rotos. La agencia de viajes pretende penalizar la cancelación de sus vuelos con trescientos euros por pasaje. Lamentable. Varias lumbalgias por sobrecarga, un corte con pérdida de sustancia en un dedo…
Pero sin duda, la estrella ha sido un impresentable que llevaba buscando la baja desde ayer. No voy a entrar en detalles, no me parece ético. Sólo decir que la semana pasada estuvo de baja por una contusión simple alargándola lo indecible, que esta semana lo intentó en la seguridad social por un constipado-no tragaron, que somos médicos, no tontos- y esa misma tarde acudió a mi consulta con una milonga infumable.
Esta mañana probó suerte con mi compañero-quien además se enteró de que el elemento en cuestión, tenía una boda esta misma tarde- y finalmente regresó a mi consulta con amenazas de denuncia, descalificativos a mi trabajo y un trato de lo más barriobajero.
Yo soy mujer, pequeña, de actitud nerviosa- rozando la histeria ante estas situaciones tan desagradables- toda temblores y actitud conciliadora. Y eso despista, porque ante todo soy Médico y confío plenamente en mi criterio. Así que no caigo en la falacia de la medicina defensiva. No practico pruebas innecesarias, ni doy un tratamiento que el paciente no necesita- así me juren con los brazos en cruz, que les duele de la muerte. No me curo en salud ante el sistemático cuestionamiento de mis actos médicos por parte de estos estafadores de pacotilla. No doy bajas de complacencia.
Me niego a convertirme en una mala médico por coacción, por esquivar problemas, por no asumir responsabilidades.
Así que en los tribunales nos veremos.



P.D.Y más chula que un ocho, ante su amenaza reiterada de denunciarme, he cogido una cuartilla, he estampado mi sello y le he dicho;
"Si me vas a denunciar, toma mis datos. Para facilitarte las cosas."

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lunes, 25 de junio de 2007

EL DESTINO


La primera vez que me lo crucé, no hubiera reparado en él de no haber sido por el extraño parche que tapaba su ojo derecho. Negro azabache, de forma ameboide, se adhería a su cara como un alien que succionara su cerebro. Me repelió de inmediato.
Por lo demás, era un ser anodino. De estatura mediana, enjuto, pelo ralo y rostro vulgar. Inquieto, rozando el nerviosismo, con una actitud expectante que le daba un aspecto perdido y arbitrario.
La segunda vez, le pillé observándome. Su sonrisa maliciosa y divertida me produjo un vacío en el estómago. No le importó en absoluto que yo le mirara directamente. Solo bajó su único ojo para apuntar algo en una pequeña libreta. Eso sin borrar esa sonrisa burlona.
El tercer encuentro ya me inquietó. Llevaba una semana muy dura. Los problemas y los sustos se sucedían uno tras otros, sin darme tiempo a reaccionar. Tal vez por eso, tropezarme de nuevo con aquel tipejo disparó mis alarmas. Había algo siniestro en aquel desconocido.
Yo no estaba para bromas, y aun que normalmente cuido mucho de no incomodar con la mirada a las personas de aspecto diferente, esta vez le miré fijamente y con más voluntad que decisión, me acerqué a él.
-Disculpe, nos hemos cruzado varias veces esta semana y por su forma de mirarme, diría que me conoce. Pero yo, francamente, no le recuerdo.
El hombre no pareció asombrarse lo más mínimo, muy al contrario parecía disfrutar hasta el punto de soltar una carcajada desproporcionada a su tamaño. Risa inquieta, histriónica, despectiva.
-Divertida; si, muy divertida- más que una respuesta, parecía hablar para si mismo.
- El Destino-me dijo.
Sin más, sacó su libretita y apuntó algo en ella sin dejar de sonreír. Luego, simplemente se fue. Antes de salir por la puerta, giró su cabeza y me dijo- Nos vemos- mientras me guiñaba su único ojo.
Sentí una arcada. Por alguna razón temía un futuro encuentro.
Más tarde le comentaba a una amiga el desastre de semana que había vivido. Todo calamidades enlazadas, como un efecto dominó devastador.
-Lo siento mucho niña. El Destino tiene estas cosas, lo mismo te pone en medio penas que alegrías. Eso sí, ninguna de las dos vienen solas. Aun que la verdad; parece que te haya mirado un Tuerto.
Me quedé helada. La imagen del hombre del parche negro vino a mi mente clavándose como un aguijón.
Y decidí que si me lo volvía a tropezar, le iba a borrar su sonrisa pegajosa de una patada en la boca. El Destino se iba a quedar sin dientes.

Y añadiría......Por cabrón. Pero como es políticamente incorrecto, diré que por mamón.
Si existe eso que llaman Destino debe de ser un enano malaleche. Y se lo está pasando pipa con mi familia.

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lunes, 18 de junio de 2007

DESEOS


Hoy me hubiera facturado a Ninguna Parte, sin acuse de recibo

Hoy me di una ducha de dolor, amargura resbalando por unos brazos derrotados, cubriendo mis ojos de espuma amarga. Mil gotas de penas salpicaban un rostro apagado.
Y quise ser Desierto árido de tierra estéril. Un íncubo de nada, sin frío ni calor. Que mis manos se desnudaran de piel sensible, y no fueran más que recipientes de fondo perforado.
Una garganta sin nudos, una voz muda sin palabras hirientes que tragar.
Y en mi pecho, un espejo impermeable al tiempo, rechazando la imagen confusa de cualquier atisbo de sentimiento.
Cómo escuece el silencio de gritos quebrados, como abrasa el Dolor cuando limpia mi vida de esperanza, sofocando el aliento en la impotencia.
Hoy quise no ser.



P.D.Se que no somos eternos, que nacemos con una fecha de caducidad oculta en algún rincón de nuestro genoma- o del puñetero destino.
Pero este conocimiento, no lo hace más fácil cuando se trata de seres queridos.
Mi padre me dio un susto de muerte el fin de semana. Tuvo una crisis cardiaca y literalmente se me quedó. Esta sola con él y el pánico me paralizó. Reaccioné como pude, más como hija que como médico. Con ganas de gritar pidiendo socorro, de salir corriendo, de no saber, de no ver, de no sentir. Pero estaba allí, indefensa frente a esa angustia que hacía de mis manos muñones torpes e inseguros.
Ahora está bien, estable al menos aun que su situación basal ha empeorado un poco. Él lo sabe y vive consciente de su Espada de Damocles personal. Me dice que afortunadamente estaba allí con él, que le salvé la vida.
Y yo me miro mis manos y solo veo dos miembros inútiles que solo sabían temblar mientras gritaba en silencio; No te mueras papá, por favor no te mueras.

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sábado, 2 de junio de 2007

COSAS DE CASA IV


Nelson. Ni queriendo me puedo enfadar con él.

Hacía ya demasiado tiempo que no escribía sobre mi querida familia. Como sabéis, somos un pelín peculiares. Ya conocéis a Enrique, alias Papá, y a Mª José, alias Mami. También os he hablado un poco de mis hermanas y cuñados- aun que cada cual tendrá su capítulo a parte. Pero hoy me toca a mí. No como Andaya, la que conocéis, sino como un individuo más de esa tribu.
En mi casa, tengo fama de despiste y trapatoles- esto es atolondrada. También es legendaria mi propensión a lesionarme. Vosotros ni caso, que todo son habladurías. La cuestión es que mi señora madre anda recuperándose de una neumonía, así que la compra me tocó a mí. Y yo, que tengo el cuerpo de jota porque anoche salí, tuve la feliz idea de aprovechar e irme a mirar un par de bikinis después del supermercado. Así que en vez de ponerme cómoda, me calzo unas sandalias de tacón, mis vaqueros y una camisa blanca. Toda mona yo.
Llego a Mercadona, engancho mi carro de la compra y cojo uno de allí. Me atizo yo sola en el tobillo-Un punto.
Compro algo de fiambres y arreglo para hacer una ensalada- endivias con salsa roquefort y salmón ahumado. Me voy a buscar el zumo de piña bajo en calorías para mi madre. Ni modo, ocho mil tipos de zumo menos ese. Llamo a la chica, que acaba contagiandose de mi burrera. Tampoco lo ve, las dos como tontas mirando el stand. Total que me voy y al poco oigo que me llaman desde el fondo del pasillo.
-Oyeeeee, oyeeeeeeeeeee...que lo teníamos delante-Dos puntos.
Cojo coca cola zero.
La dejo.
Busco el agua. Prefiero bezoya y no se porqué compran lanjarón, sino nos gusta a nadie,- manías nuestras.
Cojo agua nestlé sabor manzana.
La dejo.
Voy a por yogures. En casa comen de soja con bífidus. No los veo. No están y no puedo preguntar porque después de veinte mil años, no se de que marca son. Así que me cabreo y cojo los primeros que pillo, pensando en la bronca que me va a caer-Tres puntos. También gelatina de fresa y un fermento de soja puro que quería probar hace tiempo.
Cojo mousse de chocolate.
La dejo.
Voy a los dulces. Mi madre me pidió que comprara algo para merendar. No se que lexes pasa pero solo consigo ver rosquilletas de todos los tamaños y formas pero nada de choco excepto los donuts. Así que al carro se van. Detrás de mí, un kilómetro de estanterías con todo tipo de bollería-Cuatro puntos.
Cojo rosquilletas de cacao.
Las dejo.
De camino a las chuches, cojo coca cola zero.
La dejo.
El pollo troceado es fácil, ahí no ha habido problemas.
Cojo longanizas de Pascua.
Las dejo.
En las chuches compro papas caseras, ruedas de patata y fritos.
Cojo Eagles y las papas esas que tienen un nombre parecido- ¿Pringles?-sabor páprika.
Las dejo.
Las vuelvo a coger.
Las dejo de nuevo.
Voy a cajas, la cajera me planta un pack de agua encima del paquete de bolsas, así que me tengo que estirar para poder sacarlas. Me tuerzo la rodilla- ya, yo tampoco entiendo cómo pero me la torcí. Cinco puntos.
Recojo el carro y paso la compra.
Meto el primer pack de agua y el carro se me va a tomar por saco- Seis puntos. Medio Mercadona mirándome, yo con la rodilla de una pierna y el tobillo de la otra doloridos.
Meto como puedo la compra.
Me vuelvo a dar en el tobillo con el carro- Siete puntos.
Una persona poco solidaria- eufemismo de gilipollas- ha aparcado en la rampa para minusválidos de la acera. El carro se me va de lado y yo detrás de él escorando con mis sandalias de tacón monísimas de la muerte- Ocho puntos. Un vecino me saluda en el patio y me pregunta por mi madre- llaves en mano- sin mover un dedo, mientras ve como intento abrir la puerta sin que nos vayamos de cabeza el carro y yo. No lo consigo-Nueve puntos.
Entro en casa; Nell, mi perro, se hizo pis en medio del pasillo que limpié esta mañana. Suelto las bolsas, el carro, pego un salto- rodilla y tobillo a tomar viento- y limpio el desliz. Diez puntos.
Resultado:
-A mi madre no le gustan los donuts bombón.
-A mi madre no le gustan las chuches que compré
-Eran dos pollos, no uno.
-Los yogures que traje son los que llevamos comiendo años- chico, no los reconocí. Así, fuera de mi nevera tienen otro aspecto.
-Guardando el pack del postre de soja, me he cargado dos de cuatro
-Tenemos gelatinas hasta el 2010.
-No hay una sola coca cola en casa y me muero por una.
Mi rodilla y mi tobillo bien, pero no me preguntes cómo, llevo un moretón en el codo- único lugar en el que yo juraría que no me he dado.
Así que me he puesto el pijama y mis zapatillas, y del sofá no me mueve ni Dios.

Score: Diez sobre diez. Pero juro y rejuro que cuanto dicen sobre mi es pura leyenda urbana. Palabrita de Andaya.




You’re All I Need To Get By, increible versión de Marvin Gaye y Tammi Terrel. Yo conocía la de la reina Aretha, pero esta es una delicia.

P.D.Como os comentaba, anoche quedé a cenar con mi amigo R. Teníamos muchas cosas que contarnos así que después de la cena nos fuimos a tomar unas caipiriñas. En un momento determinado me fui al baño, y estando allí oí un golpe tremendo. Cuando salí, me veo a una chica ensangrentada y con una brecha tremenda en la frente.
Ella iba un poco pasada de copas y no reparó en el cartel que había en la puerta del baño donde entró. Estaba fuera de servicio por avería. Debió de perder el equilibrio y acabó abriéndose la cabeza con la taza de la escobilla del baño.
Así que, a eso de las dos y pico de la mañana, con la sidra de la cena y la caipiriña en el cuerpo, acabé atendiendo la herida. Una primera cura para que pudiera irse al hospital a que la suturaran.
Vamos, que llevo la bata tatuada, así que en mi próxima vida…Funcionaria- he cambiado de opinión, ya no quiero ser verdulera.

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lunes, 28 de mayo de 2007

LA HOGUERA DE LAS VANIDADES


El tiempo pasa sin apremios pero sin pausa. No hay tregua en su marcha y para cuando te quieres dar cuenta, hablas en pasado de aquello que aun sientes presente.

Hoy me miraba en el espejo intentando descubrir los cambios que los años causaron. Y me ha sido difícil, créeme. No porque no los haya-que los hay, evidentemente- sino porque los he ido asumiendo de tal modo, que no me resultan ajenos.
Soy otra, y sin embargo no me siento distinta.
Se acerca el verano y una especie de locura nos asalta. Como si el resto del año no hubieran espejos, de pronto parecemos descubrir todas las imperfecciones de golpe.
-Ponme a dieta ya, prohíbemelo todo.-Es la consulta más frecuente en estas últimas semanas. Tanto hombres como mujeres, no creas que la vanidad es territorio femenino.
Debe de ser que las arrugas, la flaccidez, la celulitis, los kilos de más florecen en primavera. Y me pregunto si esa floración nos convierte en capullos hibernados durante el resto del año. Porque, vamos a ver, no estamos más viejos ni más gordos en bikini o bañador que en traje chaqueta.
Y esa necesidad de juventud eternamente perfecta llega a esclavizar nuestras costumbres e incluso nuestra propia estima de tal forma, que distorsionamos nuestra imagen al tomar como referente modelos físicos fuera de nuestro alcance y rango de edad.
No seré yo quien lance la primera piedra contra este escaparate- Dios libre a esta pecadora tan culpable como cualquiera.- Pero sí me pregunto de dónde viene esta necesidad de perfección.
A veces veo a mujeres y hombres maduros que llevan con muchísima dignidad su edad. Aspecto juvenil y cuidado que despierta mi admiración- e incluso atracción por algún madurito. Me hacen pensar que son personas que disfrutan de su tiempo, de su edad.
Luego me tropiezo con otras que se aferran a un estilismo joven, intentando aparentar lo que ya no son. Y no me refiero solo a un aspecto físico, sino a un conjunto, a una actitud. Entonces siento lástima, porque son viejos disfrazados de jóvenes.
Yo, que soy vanidosa por naturaleza, y mucho, -mea culpa- reconozco mis treinta y ocho años. Y prefiero tener mi edad bien llevada a intentar aparentar unos veinte ridículos cayendo en el absurdo.
Me pondré mi bikini con mi cuerpo casi cuarentón. Y partiendo de esa base, solo puedo pensar que para mi edad estoy de P.M. Con mi celulitis incluida, las estrías, la flaccidez y lo que me pongan por delante.
Quizás por eso, cuando me miro al espejo, sigo viendo a la misma persona que hace veinte años sin necesidad de aparentarlos.


We Are Family de Sister Sledge, B.S.O La Jaula De Las Locas

La Jaula De La Loc@sEso es precisamente mi casa. Nos da el punto en una noche de chupitos, y decidimos que nos vamos a México. Ale, como quien se acerca al bar de la esquina a tomarse un café. Y aquí estamos, eligiendo hotel. JJ ya se va ambientando con su charro, dando la murga con sus Mañanitas. N, haciendo números como una posesa. Y yo, pensando en los bikinis que me tengo que comprar. Ya me veo, caipiriña en mano, intentando superar el Jet lag a golpe de playa paradisíaca -pobrecita de mí.
Todo empezó como una broma. Que si yo quería irme a Egipto, que si en Egipto hace un calor que te mueres, que para morirse-de gusto- mejor el Caribe, que ya que estamos podíamos irnos a México… Y para allá que nos vamos.
En fin, ahora solo queda escoger la agencia. Ya os contaré

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sábado, 19 de mayo de 2007

COSAS DEL RANKING


Mire usted, que yo estaba aquí tan tranquilamente, perdiendo el tiempo sin necesidad de mucho más. Posteando cuando me daba la gana- esto es de uvas a brevas- y contando lo que me parecía sin preocuparme por las visitas.
Y no es que me moleste tener buen café preparado con un platito de pastas-me gusta su olor, me recuerda a mañanas dormidas y noches sin bostezos. Es más bien que ando vaga y quizás, los años me están convirtiendo en una comodona ermitaña.
Verá, es que yo no entiendo de listas y aun no se como llegó mi dirección a los Más Leídos. Y me pregunto qué interés pueda tener esta jaula de loc@s, sin rigor temático, ni periodicidad, ni cierto, concierto o desconcierto.
En todo caso, no pienso limpiar a fondo ni colgar cortinas nuevas-que lo sepa. El café siempre estará a punto, eso si. Así que si decide entrar, siéntese donde pueda y disfrute si le apetece.
Y sino, tanto gusto y hasta la vista.

Hoy me levanté con el ánimo pelín canalla. Y esto, si voy al volante es más bien peligroso. El camino a mi consulta se transforma en una larga carretera solitaria castigada por el sol. Los postes de la luz me acompañan en su andar gregario, tan estirados ellos, y yo los veo pasar zumbando. Imagino su cara de amargados mientras mi descapotable rojo les adelanta de dos en dos.
Apenas siento el viento seco envuelto por la música de mi radio.
Miro mis gafas oscuras desde el retrovisor, mientras me ajusto el pañuelo que llevo en el cuello. Mi pelo estira sus manos, libre de gravedad y ataduras. Piso a fondo el acelerador, calzando hasta el fondo el tacón de aguja.
Me enciendo un cigarro y sonrío. El día comienza y el mundo es mío.
Claro, que luego llego al ceda el paso, y un bocinazo me saca de mi descapotable rojo para meterme en mi Huevito-comúnmente llamado C3. Los postes se convierten en señores mala leche que aún no desatascaron sus legañas y que me gritan no se qué de fregar-¿se estarán ofreciendo como asistentas?. Oye, que malita está la cosa del curro.
Eso si, conservo mis gafas de sol y esa sonrisa de triunfo antes del combate.


Hit the road Jack de Laverne Butler



P.D. El otro día me pasó algo curioso. Me tropecé con un blog clon del mío. Alguien llevaba casi un año copiando post míos y posteándolos en su blog, atribuyendose su propiedad. Cambiaba el título y un par de palabras. Reconozco que me cabreó. Más que nada porque hasta su presentación era un resumen de la mía, lo que implica que ya se abrió con esa intención.
Imaginad, meses asumiendo una identidad que no es tuya. La gente le leía pensando que estaban conociendo a una persona, que en realidad es otra.
Más de una vez he encontrado algún post mío en otros blogs, y si he de ser sincera, esto no hacía más que inflar mi vanidad, se me nombrara o no. A alguien le gustaba lo que leía lo suficiente como para publicarlo en su espacio. Pero esto era diferente.
Me sentí invadida.
El blog en cuestión ha sido cerrado- o me ha restringido la entrada. Yo no pensaba desenmascarar a nadie, pero en privado exigí que se me dejara de copiar. Simplemente eso. Creo que no es mucho pedir.
Yo no enjuicio a nadie. No se qué razones tuvo es@ blogger para hacer lo que hizo, pero creo que estoy en mi derecho a pedir un poco de respeto.
Al fin y al cabo, yo no suplanto a nadie, lo que aquí escribo es parte de mi vida y lo hago desde bien adentro. A veces demasiado.



Me equivoqué en la canción. Puse una versión de Ray Charles. Os la dejo de todos modos:

25 de Mayo
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jueves, 10 de mayo de 2007

QUÉ FÁCIL ES


Romper una infancia

El día que le vi por primera vez, debía tener unos nueve años. Venía con su hermano mayor, un adolescente autista de mirada huidiza, y su madre. Una mujer peculiar, vestida con muchos colores y un pelo muy sucio recogido en dos trenzas. Sobrepasaba los cuarenta.
Él no paraba en la consulta, interrumpía continuamente mientras toqueteaba todo cuanto tenía a mano. Me preguntaba sobre todo a pesar de los ”cállate ya imbécil” que su madre le escupía a grito pelado. Cuando marchaban, aquella mujer dejaba un fuerte olor a sudor en mi consulta y un amargo sabor en mi boca.
A punto estuve en una ocasión de avisar a servicios sociales, pues sospechaba que ambos críos sufrían mal trato y abandono. Pero sus padres se separaron y pensé que tal vez yo estaba viendo fantasmas, que toda aquella crispación se debía a los problemas de pareja. Confiaba en que poco a poco las cosas se normalizarían y esos niños podrían llevar una vida con algo de sentido común.
Me equivoqué.
Un día le trajo su madre, a empujones como siempre, con malas palabras para variar.
-No me come nada,- recuerdo su mirada extraña. Siempre alerta, ansiosa, agresiva.- este imbécil dice que está gordo y no quiere comer.
Antes de que pudiera protestar por el insulto el crío ya le estaba contestando.
-Porque cocinas fatal y me da asco lo sucio que está todo- Estoy convencida de que de no haber estado yo allí, el bofetón era seguro. Interrumpí la discusión.
-Vamos a ver, tú no estás gordo… Hubiera dado lo que fuera por poder hablar a solas con él. Le solicité una analítica e indiqué a su madre que sino podía acompañarle, entonces ya trabajaba, el niño podía venir solo. Me comprometí a llamarla después y explicarle la situación.
Pero los meses pasaron y él no vino. Su madre apareció un día con su otro hermano y me contó que el pequeño se había ido con su padre. En parte sentí alivio.
Hace dos semanas le vi en la sala de espera. De aquel niño inquieto y respondón no quedaba nada. Un joven extremadamente delgado me miraba tímidamente detrás de sus gafas sin apenas levantar la cabeza. Le llamé por su nombre.
-¡¿Te acuerdas de mi?!- me preguntó sorprendido.
-Pues claro, llevo años esperándote. Cuéntame.
Fue una consulta dura, como la de hoy. Me habló de su problema evitando llamarlo por su nombre. Me contó su relación con la comida- más bien su no relación-, me habló de sus carencias, del porqué no comía, ni siquiera cuando tenía hambre. Tuve que mirar en el vademécum para recetarle un estimulante del apetito, mirar precios, pues no quería que nadie de su entorno supiera lo que estaba pasando y solo tenía cinco euros. Y yo pensé que si ese niño le importara realmente a alguien, no hubiera hecho falta que él dijera nada porque haría mucho tiempo que lo habrían notado. Sentí pena y rabia.
Finalmente le di yo el dinero para las ampollas que quería que tomara. Y pactamos.
Yo me comprometí a no mover ficha de momento, hasta no tener bien claro qué tipo de ayuda podía conseguir de servicios sociales sin empeorar las cosas.
Él prometió acudir regularmente a consulta y ser sincero consigo mismo respecto a la comida.
Cuando se fue volví a pensar lo de siempre, que me falta el recetario de “sírvanse dos hostias al portador cada ocho horas”. La mayoría de las veces no las prescribiría al paciente, sino a alguien de su entorno. Estoy convencida de que con esto curaba más de una vida.

I Will Survive de Gloria Gaynor

Sigue las instruccionesCuando el chico se fue me quedé a solas con mi Ojo de la ciencia. Durante la consulta, me había hecho mil guiños intentando llamar mi atención, hasta le dio un siroco a lo Marujita Diaz. Pero yo estaba ofuscada intentando encontrar la forma de ayudar a mi paciente y le metí el dedo un par de veces en plena pupila para que me dejara en paz. Ahora no había razón para hacerle callar, así que aprovechando la coyuntura, el jodío rebobinó un cuarto de hora y el joven volvió a entrar por la puerta, un poco sorprendido de verse abducido sin previo aviso.
De pronto, la sala quedó a oscuras y un cañón de luz me iluminó a mí y a mi ojo mientras una bola de espejos bajaba del techo reflejando cientos de puntitos de luz que giraban en las paredes.

ºººAhora, dale al play y escucha la canción de Gloria mientras leesººº

Me vi cantando a pleno pulmón, subida en unos zapatos con unas plataformas tremendas. Mi vestido, de un azul brillante, se ceñía al cuerpo como una segunda piel excepto en el muslo derecho al que dejaba descubierto por un abierto de vértigo. Al cuello, una boa de plumas interminablemente larga, tanto como mis pestañas postizas cargadas de purpurina plateada.
El pobre niño se hundía en su silla mientras en su cara se leía un inconfundible ”se ha vuelto loca”.
Me costó dos segundos ponerme en mi papel de reinona drag. Me sentía Priscilla y era la reina del desierto. Así que le cogí por la mano arrastrándolo literalmente fuera de la consulta. Salimos directamente a un cuadro de Dalí lleno de relojes torcidos, elefantes de patas finísimas y Ojos que miraban de reojo a mi pobre Ojo.
Yo ya no cantaba, pero seguía escuchando la música.
-Mira chaval- puse cara de mujer que está a la vuelta de calle de todo- la vida es suficientemente perra como para que tú te ladres también. Aprende que solo cuentas contigo. Eres fuerte, ¡Oh si! Si que lo eres.- Ahora parecía más una diva del gospel, solo me faltaba palmear gritando ¡Amén!.
Caminaba a grandes zancadas, marcando el paso al ritmo de la música. El chico me seguía a duras penas. Me senté en el borde de un enorme reloj doblado, recostándome sobre el codo.
-Eres el dueño de tu propia vida. Muchos vendrán solo para ensuciártela pero tú tendrás que Sobrevivir.-Esta vez si se escucharon unas voces coreando un you must survive. Yo le apuntaba con mi dedo mientras le hablaba, pero mi paciente había dejado de tener miedo y empezaba a sonreir, sobre todo a una Gala que le hacía guiños a pecho descubierto, subida en unos libros.
-Eres dueño de tu tiempo y eso es algo que nadie te podrá robar. Equivócate, tropieza, cae, llora, húndete, maldice, lucha, pierde, gana, recuerda, olvida, grita, GRITA. Pero sobrevive porque el mundo es tuyo y eso es algo que nadie podrá cambiar si tú no quieres. Solo debes respetarte. Recordar que vales tanto como cualquier persona, que no eres menos que nadie y reclamar lo que es tuyo. El derecho a ser feliz.
El joven bailaba con una jirafa de cuello torcido. Se divertía como nunca sabiéndose, por primera vez en su vida, el centro de algo.
- A mi me importas- le dije desde mis plataformas, desde detrás de mis pestañas purpurina, desde mi corazón averiado por la impotencia.



Ojalá pudiera hacer algo así. Ojalá.

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viernes, 27 de abril de 2007

UNA SOLA VEZ


Barreré los cristales rotos de tu ausencia, limpiando de penas tu memoria.
Ya no empaña tu imagen más sufrimiento, ni enluta tu nombre el dolor.
Porque fuiste, eres y serás.

A Marieta


P.D.Tenías esa costumbre, la de rellenar tu calendario con fechas negativas. Recordabas antes el día en que Perico de los Palotes se operó de hemorroides, que tu propio cumpleaños. Por eso, yo solo lo haré esta vez. No mediré mis días por ausencias, sino por todas aquellas presencias que he disfrutado, por las que tengo, por las que tuve.
Un mes. Un mes sin ti. Y te extraño hasta en aquellas cosas que me sacaban de quicio.




Pedazo de versión;Today I sing the blues, por Aretha Frankling

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martes, 24 de abril de 2007

REFLEJOS


Era media noche y aunque no hacía demasiado frío en esa época del año, no había un alma en la calle. Estaba tan desierta de personas como su vida. Pero no andaba solo. La luna le acompañaba casi cada día como un perro fiel, en silencio y a su aire.
Lo sabía, la intuía en sus pasos. Buscaba su reflejo en los ventanales, en los charcos, escondida en la superficie pulida de las aceras, observando embelesado la trémula silueta de su eterna compañera.
Pero jamás la miró de frente.




Calling you B.S.O Bagdad Café- Jevetta Steele

P.D.Recupero esta joyita de canción. Merece la pena y además tiene efecto Trankimazin-like.
Aun tengo una especie de resaca tras estos meses. Poco a poco volvemos a nuestra rutina normal (la mía ya sabéis, trabajar más que un reloj y andar siempre con prisas). Y tal vez sea por el cansancio que arrastro, pero estoy volviendo loco a todo el mundo con mis despistes. Excepto con mis pacientes, en todo lo demás estoy para darme de comer a parte.



25 de Abril

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domingo, 22 de abril de 2007

DÍA DE LA TIERRA


Somos como un matrimonio mal avenido. Nosotros, la humanidad, representamos al mediocre maltratador de conducta impredecible pero siempre destructiva. La tierra, es la superviviente, la verdaderamente fuerte en esta pareja de hecho. Es la que soporta humillaciones constantes, vejaciones continuas hasta que no puede más y revienta imponiendo sus leyes.
Los humanos nos creemos los dueños de este suelo que pisamos, cuando no pasamos de ser simples parásitos que infectan cuanto tocan. No sabemos vivir en simbiosis porque aquello que no dominamos nos aterra.
Hoy es el día mundial de la tierra. Y pienso que en vez de festejar nada, debería caernos la cara de vergüenza y aprender un poco más las lecciones de humildad que nuestro planeta nos ofrece.

Hoy estuve en el Parque del Cauce- el antiguo cauce del río Turia. Ocho kilómetros y medio de naturaleza en plena ciudad. Comienza en la Ciudad de las Ciencias y acaba en el Parc de Capsalera, ubicación del que será el zoológico más grande de Europa.
Estaba lleno de personas de todo tipo; turistas, familias enteras en bicicletas, parejitas arropadas bajo un árbol, pandillas de adolescentes, ancianos haciendo Tai-Chí, funambulistas practicando con una improvisada cuerda floja, solitarios tomando tranquilamente el sol o leyendo un libro tumbados en el césped, perros chapoteando con mil cabriolas en los riachuelos. Y todos teníamos algo en común; disfrutábamos de ese espacio libre, del pequeño paréntesis que el contacto con la naturaleza abre en nuestras rutinas.
¿Por qué no recordamos esos momentos cuando dejamos el grifo abierto? Cuando cogemos el coche en vez del transporte público, cuando tiramos las pilas a la basura, cuando vertemos el aceite por el desagüe, cuando tiramos colillas encendidas por la ventanilla, cuando ensuciamos nuestras playas, nuestros bosques.
¿Por qué olvidamos tan fácilmente que este planeta es un bien común a cuantas especies lo habitan?
Siempre he pensado que el mundo se rige por la ley de la oferta y la demanda. Me refiero a que si algo no se vende, sino va a producir unas ganancias económicas, simplemente no se hace. No se construirían ciudades de ocio, con enormes campos de golf que acabarán desertizando aun más nuestras tierras, si nadie comprara esos apartamentos, si ninguna persona estimara más importante darle a la pelotita con un palo que preservar un ecosistema.
No se deforestarían las selvas, si hiciéramos un uso correcto de la madera y del papel. Sino viviéramos como si este planeta tuviera recursos inacabables y fueran de uso exclusivamente humano.
Nuestros ríos no morirían si nos parásemos a pensar que en ellos habitan miles de seres vivos indefensos ante nuestra prepotencia.
No habrían especies en extinción por su caza- me pongo mala recordando a las focas y a las ballenas- o porque simplemente les robamos su espacio natural para disfrutarlo nosotros.
Hoy, en ese parque, imaginé cómo es el mundo que les legaremos a nuestros hijos.
Y sinceramente, no me gustaría vivir en él.
Hoy es el Día de la Tierra, para nuestra vergüenza.




B.B. King & Eric Clapton- Three o´clock blues
Album: Riding With The King

No todo van a ser lamentos

Cirugía prenatal, especialistas en pollología.

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lunes, 9 de abril de 2007

LÁGRIMAS SECAS O MOJADAS


Ser vs Estar

Alguien me hizo verme bajo la mirada de un desconocido. Desnuda de explicaciones y contextos, vacía de porqués. Y me sorprendió descubrir a una mujer doliente, contenida en detalles, generosa en lamentos.
No soy así creedme, pero ante la evidencia, no me queda otra; he de reconocer que de momento si lo estoy.
Ahora podría ubicar mi estado para justificar esta incongruencia entre el ser y el estar. Pero no lo haré. La vida nos pasa por el hígado cuando le viene en gana, y ninguna explicación cambiaría este hecho. Solo recordar lo que somos, sin perdernos en nuestros estados, puede sacarnos de un letargo asumido.
H&M, eternamente agradecida por esa pata en el culo-para mi lo fue.- Me estaba haciendo falta.


Escuchando a Nina Simone; Feeling Good



P.D.Macro fin de semana de brazos caidos. Aproveché para recuperarme un poco físicamente. Horas de sueño atrasado, reloj ni se sabe dónde… Eso si, móvil conectado. Siempre recibo llamadas de algún paciente- ya se sabe; ley de Murphy número dos: la sal siempre se acaba en domingo y la fiebre sube de noche.
En mi próxima vida me pido ser verdulera.

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viernes, 6 de abril de 2007

IMÁGENES PERFECTAS DE UN MUNDO IMPERFECTO


Si esto no te hace temblar, estás muerto por dentro o no eres humano.

A diario convivimos con tragedias que la caja tonta nos escupe como una metralleta. Sentimos pena, mucha lástima, si. Y ahí nos quedamos. Viendo desde nuestras confortables vidas como la desgracia y el dolor se ceba en seres humanos como nosotros.
La conciencia colectiva se encarga de calmar la individual, y nos vamos tranquilamente a la cama pensando que no podemos hacer nada al respecto; que son los gobiernos los únicos que pueden cambiar ciertas cosas.
Luego estalla una bomba informativa que pone a las ONGs en el punto de mira. Y es la excusa perfecta que nos exime de levantar un dedo, de soltar un miserable euro- a saber en qué bolsillo cae.
El trabajo desinteresado de miles de personas, queda ensuciado y desacreditado por un puñado de miserables estafadores.
Bueno, y qué. Carroña hay en todos lados, eso no es nuevo. Pero eso no resta valor al esfuerzo que estas organizaciones hacen por mejorar nuestro mundo. Son, en la mayoría de los casos, la primera y única mano que reciben los más débiles, los marginados de este mundo. Arriesgan sus propias vidas porque ellos si asumen una responsabilidad directa.
Pertenezco a cuatro ONGs y no pienso dejar de colaborar porque se descubran desvíos de fondos ni malversaciones. No, eso solo es una excusa barata para cerrar los ojos ante el dolor ajeno. Personalmente, también siento que en cierta manera estoy comprando mi conciencia tranquila, porque lo que realmente me gustaría hacer es formar parte activa en esas iniciativas. Pero ya que no puede ser- la vida nos ata los pies con responsabilidades adquiridas con los años- al menos, intento dotar de medios a la gente que si puede hacerlo.
Mira de muevo el video y dime, ¿crees que esto no va contigo?



B.S.O.De mis últimos tres meses. La escucho una y otra vez. Mi inconsciente sabe idiomas-lo descubrí hace poco- porque empecé a escucharla sin prestar atención a lo que decía. Pero el mensaje estaba claro.

TEARS-Aretha Frankling

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martes, 3 de abril de 2007

EN CLAVE


La armonía del silencio.



CrípticoCuando las palabras se interpretan en distinta clave, cambian su sentido. ¿Para qué hablar si cada cual escuchará su propia melodía?

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lunes, 26 de marzo de 2007

MARIETA, SEMPRE SERÁS LA NOSTRA XIQUETA


Descansa i no patisques iaia, nosaltres et durem sempre al cor

Ayer, después de años de demencia, tuvo unos minutos de lucidez, en los que se despidió uno a uno de nosotros. Por primera vez en mucho tiempo me llamo por mi nombre. Guardaré tu adiós como el mejor de los regalos.

P.D.No van los acentos ni las eñes en firefox. Y no es que me importe dos leches como quede este post, porque no es para nadie de vosotros, ni para mi.
Solo es para ella. Precisamente por eso, hubiera querido que estuviera bien escrito.
MC, perdona que este mes sea egoísta y la rosa sea solamente para ella. Pero no te olvido.

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lunes, 19 de marzo de 2007

UNA DE TRACAS


Está claro que a cada cual le escuece lo suyo. Tan claro como que hay gente que se dedica a provocar por el simple placer de generar discordia. Reconozco, que en según que temas, soy presa fácil.

Estos días, mi ciudad celebra su fiesta grande, las fallas. Para aquellos que no las conozcan os diré que celebramos la onomástica de San José, aun que en realidad, estas fiestas se remontan a la época celtíbera, cuando se recibía a la primavera con ritos de fuego y música. Más tarde, los artesanos carpinteros, acostumbraban a quemar los parots- candiles con los que se alumbraban en invierno- con la llegada de la primavera.
Luego vino el catolicismo con sus cruces, sus santos y su santa inquisición, y customizaron una fiesta esencialmente pagana en una religiosa. Siempre tan alegres ellos.
Lo que empezó con la quema de trastos viejos, hoy en día se ha convertido en la creación de monumentos de cartonpiedra que derrochan ingenio y belleza. Estas obras de arte, se queman la noche de San José en medio de fuegos artificiales, en un espectáculo de luz, color, sonido y aroma.
No gustan a todo el mundo. No tienen porqué, por supuesto. Pero ante todo, sobre gustos y preferencias, son respetables. Y me apena tener que pedir, exigir ese respeto.
Estoy un poco hasta los moños- de fallera- de leer que somos unos anormales por quemar tantísimo dinero, por andar todo el día con tracas y petardos. Cansada de leer gilipolleces de personas que opinan sin entender ni tener ni puñetera idea sobre lo que hablan. Sin ir más lejos, en 20minutos, uno de sus blogers calificaba a la Mascletá de petardos y a los valencianos de descerebrados. Ya me contarás tú, qué leches va a entender este canario que dedica su blog a derrapes onanísticos de un mal gusto explícito.
Me gustaría puntualizar algunas cosas para que queden bien claras. Las comisiones falleras trabajan todo el año para que las fallas puedan celebrarse. Cada fallero, paga una cuota mensual que se cumplimenta con la venta de lotería y otros actos como obras de teatro, karaokes, discomóbiles y mil cosas más; depende del ingenio de la comisión. Este es el dinero que sufraga las fiestas. Muchos valencianos reducen su vida social a la falla. El presupuesto que cualquier persona pueda tener para salir de copas, cenas, etc, lo dedican a su falla. No penséis que por eso se quedan encerrados en su casa. Muy al contrario. Se reúnen en el casal- local fallero- donde acaban formando una colla- pandilla- que se lo pasa pipa durante todo el año. Generalmente, son familias enteras las que comparten tradición y afición. Desde muy pequeños, los valencianos crecen con este sentimiento fallero que se transmite de generación en generación.
En cuanto al costo para la ciudad, ¿qué fiesta local no representa una inversión? En el caso de Valencia, este gasto se recupera con creces por la afluencia de turistas de todo el mundo que invade totalmente nuestras calles. La población se duplica literalmente y se puede oír hablar en casi todos los idiomas que existen. Las fallas, además de nuestra fiesta, son una industria que genera muchísimo dinero.
Sobre los petardos, tracas y demás,-recordar que os habla alguien que tiene fobia a la explosiones- forman parte de la esencia de estas fiestas. ¿Podría entenderse una Semana Santa sin procesiones, unos San Fermines sin toros, o unos Carnavales sin samba? Pues eso. Nosotros somos el pueblo de la pólvora. Hacemos de ella nuestro sonido y nuestro olor.
Sino te gusta, si te molesta; perfecto, no vengas en fallas. Y punto.
Pero por favor, respeta nuestras tradiciones. Sobretodo sino las entiendes, que la ignorancia es un mal crítico.



FELICIDADES PPP
PEPES, PEPAS y PAPAS.

Una curiosidad, ¿Sabéis de dónde viene el diminutivo de José, pepe? Pues veréis, en las inscripciones de las imágenes de san José, la iglesia solía añadir ”Pater Putativo”. Y de ahí a PePe.
Dicho lo cual, hoy es fiesta grande en mi casa. Mi madre y mi hermana se llaman Mª José, y mi padre- que no es un Pepe, sino un Enrique como un sol- sigue con nosotros pese a lo malito que está. Así que hoy, como todos los años, lo celebraremos quemando todos esos malos ratos que la vida nos trae, en una falla muy particular
P.D.
Un regalito, aun que no refleja realmente lo que que son.

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