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jueves, 25 de agosto de 2005
domingo, 21 de agosto de 2005
COSAS DE CASA III. HP
A los mal pensados aclararles que las siglas del título no son un acrónimo de Hewlett-Packard. Tampoco significan “Hijo de Puta”; aun que bien pensado se acercaría más a esto segundo.
No, directamente expresan una condena vitalicia; la HiPoteca.
Me acabo de comprar un piso. Yo le llamo “la Mansión de los Plaff” porque es enorme (o a mi me lo parece). Llevaba exactamente veinte minutos buscando casa cuando di con él y ya en la puerta decidí que era el lugar donde quería vivir. Muy en mi estilo; me abro la cuenta vivienda en enero y sin tener un duro ahorrado (soantigua, que ahora son euros) en Mayo me entran las prisas y ni me lo pienso. Luego la cosa se complicó un poco y tardé más de dos meses en conseguirlo. Pero ya es mío… mejor dicho, es del banco, y mi cuerpo serrano también. Vamos que he entrado de lleno en esa logia vox populi llamada “los hipotecados”. Me vestí con su túnica gris, adopté su hábito ascético y acomodé mis biorritmos a la falta de sueño y a las digestiones biliosas. De repente hablo en una jerga críptica y uso términos como euribor , IPC e interés fijo o variable. Me temo que por obra y gracia de una Caja de Ahorros me he convertido en la versión cutre de Santa Teresa de Jesús y vivo sin vivir en mi pensando en la puñetera hipoteca. Y como me descuide y no pague, viviré sin vivir en él ( en el piso, en mi Mansión de los Plaff).
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miércoles, 10 de agosto de 2005
EL ÚLTIMO TRAGO
Bebes a sorbos lentos el licor de mi desdicha.
Canta conmigo hermano, arrastra por mi cuerpo esa voz quebrada con tintes de tequila y olvida. Olvida esta vida absurda servida en vaso ajado.
Barato es el olvido y muy cara la memoria. No pagues lo que no vale la pena. Basten lágrimas sin valor, las secas no cotizan.
Bebe, huye y olvida.
Audio:Uno
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viernes, 5 de agosto de 2005
DUELO
He visto a Kamel romperse cuando hemos prorrumpido en aplausos para despedir el féretro de Samira. Como si llevara el peso del mundo encima, sus hombros se han hundido, su cabeza se ha inclinado y ha detenido el paso. Su esposa Rosario ha sido su apoyo de nuevo. Una pequeña mujer con toda la fuerza de una madre. Les vi llorar. Les vi agradecer el cariño de cuantos estábamos allí.
Justo cuando me acerqué a presentar mis respetos, llamaron a Kamel. Rosario perdía las fuerzas. Él no me ha soltado la mano.
Cuánta generosidad en esta familia. Qué injusto este dolor.
No puedo seguir.
Si deseáis manifestar vuestro pésame, por favor hacedlo aquí
Justo cuando me acerqué a presentar mis respetos, llamaron a Kamel. Rosario perdía las fuerzas. Él no me ha soltado la mano.
Cuánta generosidad en esta familia. Qué injusto este dolor.
No puedo seguir.
Si deseáis manifestar vuestro pésame, por favor hacedlo aquí
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martes, 2 de agosto de 2005
DE CUANDO LAS PALABRAS
Audio: Fragmento de "Women of Ireland"
y la vida agrede el vacío que su ausencia deja,
sobran imágenes que hablan por mi.
*Women of Ireland versión The Christians bájala aquí
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jueves, 28 de julio de 2005
ADIOS SAMI
Aun que la mayoría de vosotros me conocéis como Andaya, me llamo Charo y soy la médico generalista de un pequeño centro en un pueblo del extrarradio de Valencia.
Tal vez por la solera de la clínica, son ya cuatro las generaciones atendidas o precisamente por tratarse de un pueblo y no de la ciudad, nuestro centro funciona como una pequeña familia en la que tuve la suerte de ser incluida hace unos años.
Con mis compañeros confío plenamente, tanto a nivel personal como profesional y me siento muy afortunada de tenerles en mi vida. Uno de ellos es el Dr Kamel Sayegh, el cardiólogo. A él le debo la vida de mi padre y muchas lecciones de praxis médica y de calidad humana. Es un hombre tremendamente dulce, con piedad y bondad en la mirada. Un fino sentido del humor y un acento foráneo que deliberadamente exagera cuando quiere marearte y embromarte. Es de nacionalidad siria y lleva mil años viviendo en España. Aquí se formó como médico, se casó con una valenciana de pro y fundó una familia como la tuya o como la mia.
Hace dos meses dejó de venir a trabajar. Su hija Samira había desaparecido una mañana dejando su audífono, padecía de sordera, y sin ninguna documentación.
Todo su entorno, amigos, familiares; todo el mundo nos volcamos en una frenética búsqueda esperando que Sami apareciera, sin preguntarnos los motivos ni las circunstancias.
He de decir que la respuesta en general ha sido impresionante. En la calle, los pacientes, los comercios… Todo el mundo se prestó a difundir la foto y los datos de Samira. Y aquí, en internet, donde Jordi me ayudó a crear la plataforma de búsqueda y miles de personas difundieron el mail que se lanzó desde varios frentes. Los blogers que postearon en su bitácora, los que enlazaron con su página. Los webmaster con aforo de miles de personas en sus páginas y que respondieron a mi demanda de ayuda. A todos ellos, a todos vosotros; GRACIAS.
Esta mañana acabó la búsqueda. La noticia en prensa del hallazgo del cuerpo de Samira, nuestra Sami, descuartizado en un piso de Valencia cerró las puertas a cualquier esperanza.
No quiero caer el lo sensiblero. Estoy mal y no encuentro palabras para expresar la lástima que siento por Kamel y su familia. La pena al pensar en esa joven que ni gritar pudo para pedir auxilio. Y tengo miedo. Me aterra el hecho de que existan personas capaces de hacer lo que ese monstruo ha hecho.
Vi a Kamel en la televisión, envejecido, con la mirada vacía, sin palabras ni argumentos de vida. Los periodistas acosándole con micrófonos, violando ese dolor sin respeto alguno.
Y lloré. No puedo hacer más que llorar.

Tal vez por la solera de la clínica, son ya cuatro las generaciones atendidas o precisamente por tratarse de un pueblo y no de la ciudad, nuestro centro funciona como una pequeña familia en la que tuve la suerte de ser incluida hace unos años.
Con mis compañeros confío plenamente, tanto a nivel personal como profesional y me siento muy afortunada de tenerles en mi vida. Uno de ellos es el Dr Kamel Sayegh, el cardiólogo. A él le debo la vida de mi padre y muchas lecciones de praxis médica y de calidad humana. Es un hombre tremendamente dulce, con piedad y bondad en la mirada. Un fino sentido del humor y un acento foráneo que deliberadamente exagera cuando quiere marearte y embromarte. Es de nacionalidad siria y lleva mil años viviendo en España. Aquí se formó como médico, se casó con una valenciana de pro y fundó una familia como la tuya o como la mia.
Hace dos meses dejó de venir a trabajar. Su hija Samira había desaparecido una mañana dejando su audífono, padecía de sordera, y sin ninguna documentación.
Todo su entorno, amigos, familiares; todo el mundo nos volcamos en una frenética búsqueda esperando que Sami apareciera, sin preguntarnos los motivos ni las circunstancias.
He de decir que la respuesta en general ha sido impresionante. En la calle, los pacientes, los comercios… Todo el mundo se prestó a difundir la foto y los datos de Samira. Y aquí, en internet, donde Jordi me ayudó a crear la plataforma de búsqueda y miles de personas difundieron el mail que se lanzó desde varios frentes. Los blogers que postearon en su bitácora, los que enlazaron con su página. Los webmaster con aforo de miles de personas en sus páginas y que respondieron a mi demanda de ayuda. A todos ellos, a todos vosotros; GRACIAS.
Esta mañana acabó la búsqueda. La noticia en prensa del hallazgo del cuerpo de Samira, nuestra Sami, descuartizado en un piso de Valencia cerró las puertas a cualquier esperanza.
No quiero caer el lo sensiblero. Estoy mal y no encuentro palabras para expresar la lástima que siento por Kamel y su familia. La pena al pensar en esa joven que ni gritar pudo para pedir auxilio. Y tengo miedo. Me aterra el hecho de que existan personas capaces de hacer lo que ese monstruo ha hecho.
Vi a Kamel en la televisión, envejecido, con la mirada vacía, sin palabras ni argumentos de vida. Los periodistas acosándole con micrófonos, violando ese dolor sin respeto alguno.
Y lloré. No puedo hacer más que llorar.
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lunes, 25 de julio de 2005
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