viernes, 10 de diciembre de 2010

EN UN MUNDO EXTRAÑO

Palidece la oportunidad que la sonrisa esbozó en el rostro. Anhelo miradas vacías, silencios furtivos, mientras gasean mi confianza con ruido contenido.
Y leo el dolor de vidas mutiladas, incapaces de generar otra cosa que desgracia. Repetimos los ciclos, como el día y la noche, una y otra vez reescribiendo una historia amarga como el verbo tullido. Ser a medias.
Un mundo extraño de verdades sesgadas y sentimientos inconclusos.
Grito y me desgarro en estas letras, sangrando impotencia en mis manos pequeñas, buscando un silencio que cobije mis miedos. Porque no siempre lo correcto es lo mejor, ni lo mejor es lo oportuno. Y aun que el hermano te tienda su mano, esta es minúscula y está vacía de respuestas.
No me quedan uñas para esquivar el mordisco, y con todo, alimento la lástima que nutre a la bestia herida. Un clínex de misericordia, usa bien y no mires a quién.
No se borrar el pasado y ellos, analfabetos de esperanza, no escriben un futuro distinto.
Un mundo extraño de sufrimiento sincero y afectos fariseos.
Ensombrece la inocencia mancillada de realidad a destiempo. Y crecerán los tiernos esquejes desviados de su camino. Huracanes de rencor devastan infantes prioridades. Vientos trastornados, del norte y del sur que destruyen con su furia el terreno que ambos protegen.
No les queráis tanto; solo queredles mejor.
Se me rompen las ganas de sembrar la cordura, esa simiente dura refractaria al no puedo, vulnerable al no quiero. Ante eso, mis ojos abiertos e indefensos, se impregnan de esta espiral sin sentido.
Un mundo extraño, donde querer es doler.
P.D.Cuando las personas dejan de amarse, la mayoría de las veces solo ven como opción destruirse. No consigo entenderlo.
Y yo, que estoy a punto de casarme, me pregunto si realmente es tan difícil ser humanos.