De arrieros están llenos los caminos. Mulas que cargan rencores arrastran alforjas repletas de vacío. Al grito amargo de los sin alma, las bestias ciegas de conciencia embisten furiosas rastrojos de afectos. Enlodan a su paso el caminar tranquilo de quien contempla el viaje como una meta.
No importa cuanto polvo levanten, ni lo rápido que lleguen a ninguna parte. El peso de su miseria doblará sus rodillas hasta hincar en el suelo desolladas inquinas.
Y allí, al final de su trayecto, nos encontraremos.
Con mi lento paso descargado de temores, arrastrando la experiencia de la paciencia adquirida, sentiré lástima de tanta vida perdida.
Y seguiré mi camino sin girar la cabeza.
Cuanto de cierto hay en tus palabras. Me uno a esta actitud vital, me alegra saber de caminantes que disfrutan de cada paso y sortean con esfuerzo y esperanza cada escollo de la vida. Un saludo, Ibso.
Para quien esté dedicado, aunque se sienta cierta sensación de pérdida de tiempo incluso ahí, la ganancia de la experiencia no tiene valor, por mucho que duela, no tiene valor. Claro que eso no quiere decir que lo aceptes.
5 comentarios:
Sulen decir que con paciencia se llega al cielo pero sin duda palabras como estas ayudan al diario caminar
Cuanto de cierto hay en tus palabras. Me uno a esta actitud vital, me alegra saber de caminantes que disfrutan de cada paso y sortean con esfuerzo y esperanza cada escollo de la vida.
Un saludo, Ibso.
Para quien esté dedicado, aunque se sienta cierta sensación de pérdida de tiempo incluso ahí, la ganancia de la experiencia no tiene valor, por mucho que duela, no tiene valor. Claro que eso no quiere decir que lo aceptes.
Que lindo, hace tiempo que no entraba a tu blog. Espero que estes muy bien. Un Gran abrazo.
me gustan las palabras, seguir avanzando a pesar de todo. seguir aunque el final del camino no lo es todo...
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