martes, 24 de agosto de 2010

LA MEMORIA DEL AGUA


La realidad no existe. Es solo una interpretación del mundo según nuestros sentidos. Por eso, todo lo escrito no son sino los fantasmas de un reflejo taimado; un espejismo ilusorio de algo que vivimos, que pensamos, que imaginamos en algún momento de nuestra corta existencia. El tiempo se empeña en organizar de modo absurdo todos esos instantes como si realmente importara la secuencia, como si el orden de los acontecimientos alterara la impronta que su experiencia marca en nuestras almas.
Tal vez por eso escribo, para esquivar la rígida métrica de un reloj que no entiende a las personas.
Tenía el estómago lleno; me crecía en las tripas un cuento de esos que salen de las manos como si estas fueran meros instrumentos de palabras ya escritas. Regurgitaba imágenes de campos abiertos, almenas incompletas, torreones de piedra cantando su historia, callejuelas estrechas con dirección al pasado, empedrados imposibles donde resbalar la memoria. Choperas ondulantes cantándole al viento, caminos gastados de abandono, postigos entreabiertos despidiendo la entrada, baúles de antaño custodios de polvo viejo.
Y el agua.
La fuente de caño estrecho, la pila enmohecida devolviendo su eco burlón a un paisaje desierto, narrando gota a gota mil vidas de las que fue testigo.
Me anegaba del roce de tu piel, de los bosques profundos en la mirada, de sonrisas traviesas al doblar una esquina. La humedad de los labios, licor atávico servido en tu boca.
Pero eso fue ayer; la memoria del agua no engaña. Me dio un baño de realidad temporal, de un ahora que fue siempre, exaguando mis entrañas de ilusiones y acertijos.
Y mis manos quedaron resecas de palabras.

P.D.Nada, otra vez será. Mis cuentos tendrán que esperar.
Este era el lugar

5 comentarios:

Sefarad me dijo:

Bonito lugar, no sé si tengo que entender que no vas a poder ir pero mujer... que no queda tan lejos. Además, sé de otro viaje que te hace mucha más ilusión y es que no se trata de un cuento sino de un sueño. Dices que la realidad no existe, pues bien, yo me aferro a ella porque en ella se encuentran recuerdos que no quiero perder porque forman parte de mi, aunque sean tristes. Pero fueron alegres en su momento y es mejor eso que nada.

Si algo temo es perder la memoria.

Petonets

Isabel Romana me dijo:

No me extraña este texto tuyo tan intenso, tan cargado de intuiciones y nostalgia de vidas pasadas, de transcurso del tiempo. No me extraña al ver el lugar que lo ha inspirado: también a mí las viejas piedras me hablan, me excitan la imaginación y me hacen sentir depositaria de algo intangible. Y el agua...
Un abrazo muy fuerte, querida amiga.

Cornelivs me dijo:

Te pido humildemente disculpas por no haber visitado antes tu blog, estimada Andaya. He visto que de vez en cuando me has dejado comentarios: pero el exceso de trabajo me ha impedido visitarte.

Devuelvo, pues, tus amables visitas a mi blog y los siempre amables comentarios que alli me has dejado.

Muchisimas gracias.

Por cierto, tu blog está estupendo. He estado un rato leyendote y siento una buena sintonia con lo que escribes y con la fuerza y el espiritu que te hace escribirlo.

Te sigo de aqui en adelante y espero que me permitas comentarte.

(Por cierto, en mi blog puedes comentar con toda la extensión que tu quieras: estas en tu casa).

Un muy pero que muy cordial saludo!

Ricardo Miñana me dijo:

Hola paisana acabo de descubrir tu bonito blog, con bellos posts,
un placer pasar por tu casa.
feliz semana.
un abrazo.

Pankyta me dijo:

La realidad no existe , sii , así es , lo dice la kabbakah .Un placer leerte siempre aunque no escriba. Lo mejor para ti guapa ! racias por dejarnos espiar ;)