domingo, 17 de febrero de 2008

EL AYER DE MAÑANA


Me hago vieja, si. Y este es un hecho incuestionable que mi cuerpo se empeña en confirma día a día, con señales cada vez más evidentes.
Pero mi espíritu no se da por aludido, y sigue campando ligero de años a su libre albedrío.

No es que me sepa mal, ni lo uno ni lo otro. Simplemente me hace sentir anacrónica, por exceso o por defecto. Así que creí conveniente llegar a un consenso y determinar de una vez mi tiempo. Nos sentamos las tres en la misma mesa y comenzamos a hablar.
-Podíamos haber quedado un poco antes ¿no?- mi cuerpo comenzó quejándose, para variar.- Llevo doce horas trabajando y necesito descansar un poco.
-Una caña, y ya que estamos, algo de picar.-Mi espíritu, a lo suyo como siempre, miraba el local con aprobación- No está mal este sitio, aun que luego podíamos ir a…
-Si claro- le interrumpió Cuerpo- y mañana ¿quién se levanta a trabajar?
-Yo mismamente, reina- empezaban los problemas,- ¿quién crees que te despierta todos los días? Si por ti fuera, las sábanas serían tu segunda piel.
-Haya paz-medié antes de la réplica-. No se trata de despellejarnos, sino de llegar a un acuerdo, o acabaré mandandos a hacer puñetas a las dos.
Ambas me miraron con cierto desdén, pero permanecieron en silencio. Supongo que les cogió por sorpresa el que por primera vez en nuestras vidas nos tuviéramos cara a cara.
-Decidme qué esperáis de mí, hasta dónde debo llegar, y qué estáis dispuestas a dar.- Esperaba respuestas claras, así que formulé preguntas directas.
Espíritu fue la primera en hablar.
-Espero que no olvides las ilusiones, que no pliegues los sueños almidonados para guardarlos en un viejo arcón con olor a naftalina. Quiero que avances, siempre hacia delante, sin pararte a mirar la pendiente, sin asustarte de las piedras del camino. Qué desates la mochila de los malos recuerdos y la abandones en cualquier marjal sin remordimientos. Yo te daré el empuje, la fuerza. Nos queda tanto por hacer…
Cuerpo se contenía a duras penas, pero una discreta patada en la espinilla por debajo de la mesa, la disuadió de interrumpir. Eso sí, en cuanto pudo, metió baza.
-Pues yo espero la paz que te mereces, el sosiego que has sembrado, la calma por la que tanto has luchado. Quiero que disfrutes de lo logrado, que seas de una vez por todas tu prioridad sin anteponer siempre la próxima lucha, sin arriesgar en quiméricas batallas la estabilidad que tanto te costó conseguir. Yo te daré la sensatez y la experiencia. Cuánto hemos tardado en llegar a un equilibrio seguro. Estoy tan cansada…
A Espíritu le dieron igual las patadas, los pellizcos y los pisotones, y en acabar Cuerpo, ambas se enzarzaron en una agria discusión, plagada de reproches y acusaciones.
Y el caso es que ambas tenían razón. Yo no podía seguir enfrentando la vida como si cada día fuera el primero, con todo por hacer, todo por demostrar. Pero tampoco podía plastificarme en mis logros, a salvo de cualquier fracaso, sin arriesgar, sin derecho a ganar. Al fin y al cabo, para bien o para mal, hoy es el ayer de mañana.
Me levanté en silencio. Solo entonces reaccionaron mis acompañantes.
-Y bien- me preguntó Cuerpo- ¿Y tú no tienes nada que decir?
-Eso- apostilló Espíritu-, a ver si le cierras la boca de una vez a la momia esta.
-Pues si- contesté-, si tengo que decir algo. Idos las dos a hacer puñetas. Camarera, la cuenta por favor.

Feliz San Valentín, Corazones Rotos

Al fin y al cabo, vosotros seguro que habéis amado.

P.D.Después de esto, no se si hacérmelo mirar. De aquí a la personalidad múltiple...un paso.
El minipost de San Valentín va con retraso. No pude cogarlo el día en cuestión porque tengo a mi padre en el hospital. Pero no me resistía a felicitar a esos corazoncitos. A los otros también, pero doy por supuesto que ya habrán recibido sus regalos.

sábado, 9 de febrero de 2008

EL ESTILISMO DE DIOS


Me vistió el alma con transparencias y alguna que otra lentejuela fuera de lugar.
Pero luego me calzó unas botas de militar, de esas para la supervivencia extrema, mandando a hacer puñetas todo el glamour.
De lo que deduzco que, o bien Él necesita un curso intensivo de estilismo, o yo un buen traje de campaña.
¿Harán rebajas en la sección de Máscaras y Disfraces?

P.D.Y viene Uno, me descose la hache del nombre, y me planta una cofia de priora.
Para que luego digan que no tengo paciencia.
En todo caso soy como soy, y soy lo que parezco.

Rescatado de mi blog en ya.com