martes, 25 de septiembre de 2007

PERENNE


25 de Septiembre

Abrazo con palabras huecas el polvo viejo de tu ausencia. Y me sabe a yerba fresca la amargura que exuda en mi garganta. Apuro la pena con tragos marchitos. Como ayer, como hoy. El tiempo no seca esta espina enclavada en el cementerio de los sueños. Cruel lápida a la vida, mofa de silencios rotos por silencios callados.
No mengua ni cede el recuerdo. Cobarde el olvido disfraza su huída de cordura, transformando la locura en anhelo.
Es simple, el dolor no caduca.



P.D.Lo prometido es deuda; post destroyer. Mil lecturas, que cada cual se adjudique la propia.

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lunes, 10 de septiembre de 2007

SOBRE ÁNGELES Y DEMONIOS


Si preguntaran cuál es el deporte favorito a nivel mundial, probablemente la respuesta en Europa sería el fútbol y en USA el béisbol. Pero no queridos, lo que más nos gusta practicar a la mayoría de los humanos es una actividad dual tipo péndulo. Nuestro deporte preferido consiste en Demonizar y Santificar.
Idolatramos con la misma intensidad con la que condenamos, rechazamos y denostamos. Y todo esto sucede en una misma línea temporal, separadas ambas actitudes por un breve gesto, a veces imperceptible.
Sirva de ejemplo un caso que a mi, particularmente me eriza la piel; la desaparición de la pequeña Madeleine McCann.
Cuando la noticia saltó a los medios, el mundo entero se desarmó ante esa dulce mirada de sonrisa inocente. Tan dulce y tan inocente como la de miles de desventurados anónimos que corrieron la misma suerte. ¿Porqué entonces fue precisamente esa niña la que nos conmovió hasta extremos morbosos?
Sus padres convirtieron en circo mediático la búsqueda de su hija. Nada que objetar. Me parece totalmente lícito servirse de cualquier recurso para encontrar a un hijo. El público los elevamos a padres modélicos, y su dolor fue el nuestro. Se escucharon débiles voces de protesta- pocas- que exigían el mismo trato para esas personas sin nombre que también habían perdido a sus hijos. Pero la audiencia manda, y nosotros queríamos más de Madelein.
Un indicio inesperado convierte a los McCann en sospechosos. Indicio que se hace público pese al secreto sumarial. Y de repente, toda esa empatía sin sentido se convierte en dedo acusatorio. He leído las más peregrinas teorías sobre la muerte de la niña- porque en la calle ya se la da por asesinada-. Los padres, ya no son esos santos sufridores, destrozados por la desaparición de su hija. Ahora son demonios maquiavélicos que narcotizaron a la pequeña para irse de borrachera y luego, al encontrarla muerta, se deshicieron del cadáver y montaron toda esta feria para escapar del cadalso y de paso forrarse.
Del amor al odio, de Ángeles a Demonios.
Si son culpables, la humillación pública va a ser tamaña. Tanto como nuestras demostraciones de solidaridad y simpatía. En una palabra, nos sentiremos idiotas.
Sino lo son, nos tendremos que tragar toda nuestra crueldad y esa fantasía retorcida que exhibimos cuando vamos de Poirot. Definitivamente seremos idiotas.
Y puesto que de la idiotez no nos escapamos, ¿porqué no permitimos que sea la justicia quien determine el final de este caso?
Dejemos de jugar a Ángeles y Demonios, que bastante dura es la vida con simples personas de carne y hueso.



P.D.Me está costando adaptarme a la vuelta, pero lo cierto es que disfruto con lo que hago. Ya estoy con ansiedad, y la primera taquicardia la tuve el segundo día…¡Esto es vida!
Por Dios, qué masoca. Me lo tengo que hacer mirar…



Momento desfogueLa basura de McLaren. Reciclenla, tirenla al contenedor o traguensela como gentlemen, pero dejen de echarnosla encima, please.

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viernes, 7 de septiembre de 2007

IMÁGENES DE AYER


Los sueños también se heredan.

Hablando con mi madre, me confesó que a ella le hubiera encantado ser médico, pero que no habría podido soportar las prácticas de anatomía. Le sonreí con cierta lástima.
Mamá pertenece a esa generación de posguerra que aprendió a leer y escribir, cómo y cuándo pudo. A los siete años ya trabajaba sobrehilando pantalones. Infancia vestida de necesidad, un duro medio para los sueños de una niña.
-Hubieras sido una gran doctora,-le dije. Y realmente lo creo así. Tiene esa intuición tan difícil de aprender en las aulas, y una calidad humana que le permite empatizar hasta con las piedras.
Entonces me recordé a mí misma en aquella sala inmensa invadida por el olor a formol.
El pelo rizado- milagros de una permanente no meditada-, y unos ojos que pretendían absorberlo todo con una mirada. Parecía un caniche asustado. Mi bata blanca, mal planchada, me quedaba grande, y aunque arremangaba los puños, daba la impresión de ser una mocosa disfrazada de médico. Enfundaba mis manos en los guantes de látex con la misma indiferencia que mis compañeros. Pero en mi interior, vivía esa especie de ritual con una solemnidad casi ridícula. Al fin y al cabo, me conferían el privilegio de descubrir los misterios de un cuerpo sin vida. Con movimientos torpes e inexpertos, casi tanto como mis ansias por aprender.
Volví a mirar a mi madre, pensando en la indiferencia real con que ahora me pongo los guantes-ni siquiera es ya un acto consciente-, en la firmeza de mis actos, en la seguridad de mis gestos. Y le sonreí de nuevo.
-Eso es lo de menos, mamá. Simplemente, práctica y ganas. Hubieras sido la mejor de los médicos.



P.D.Mejor dejamos lo del post destroyer para otro momento.
Se siente.
No tengo la piel levantada ni me escuece vivir, solo un nudo en la garganta y pánico escénico disfrazado de reflexión. Así que otra vez será.

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