domingo, 22 de abril de 2007

DÍA DE LA TIERRA


Somos como un matrimonio mal avenido. Nosotros, la humanidad, representamos al mediocre maltratador de conducta impredecible pero siempre destructiva. La tierra, es la superviviente, la verdaderamente fuerte en esta pareja de hecho. Es la que soporta humillaciones constantes, vejaciones continuas hasta que no puede más y revienta imponiendo sus leyes.
Los humanos nos creemos los dueños de este suelo que pisamos, cuando no pasamos de ser simples parásitos que infectan cuanto tocan. No sabemos vivir en simbiosis porque aquello que no dominamos nos aterra.
Hoy es el día mundial de la tierra. Y pienso que en vez de festejar nada, debería caernos la cara de vergüenza y aprender un poco más las lecciones de humildad que nuestro planeta nos ofrece.

Hoy estuve en el Parque del Cauce- el antiguo cauce del río Turia. Ocho kilómetros y medio de naturaleza en plena ciudad. Comienza en la Ciudad de las Ciencias y acaba en el Parc de Capsalera, ubicación del que será el zoológico más grande de Europa.
Estaba lleno de personas de todo tipo; turistas, familias enteras en bicicletas, parejitas arropadas bajo un árbol, pandillas de adolescentes, ancianos haciendo Tai-Chí, funambulistas practicando con una improvisada cuerda floja, solitarios tomando tranquilamente el sol o leyendo un libro tumbados en el césped, perros chapoteando con mil cabriolas en los riachuelos. Y todos teníamos algo en común; disfrutábamos de ese espacio libre, del pequeño paréntesis que el contacto con la naturaleza abre en nuestras rutinas.
¿Por qué no recordamos esos momentos cuando dejamos el grifo abierto? Cuando cogemos el coche en vez del transporte público, cuando tiramos las pilas a la basura, cuando vertemos el aceite por el desagüe, cuando tiramos colillas encendidas por la ventanilla, cuando ensuciamos nuestras playas, nuestros bosques.
¿Por qué olvidamos tan fácilmente que este planeta es un bien común a cuantas especies lo habitan?
Siempre he pensado que el mundo se rige por la ley de la oferta y la demanda. Me refiero a que si algo no se vende, sino va a producir unas ganancias económicas, simplemente no se hace. No se construirían ciudades de ocio, con enormes campos de golf que acabarán desertizando aun más nuestras tierras, si nadie comprara esos apartamentos, si ninguna persona estimara más importante darle a la pelotita con un palo que preservar un ecosistema.
No se deforestarían las selvas, si hiciéramos un uso correcto de la madera y del papel. Sino viviéramos como si este planeta tuviera recursos inacabables y fueran de uso exclusivamente humano.
Nuestros ríos no morirían si nos parásemos a pensar que en ellos habitan miles de seres vivos indefensos ante nuestra prepotencia.
No habrían especies en extinción por su caza- me pongo mala recordando a las focas y a las ballenas- o porque simplemente les robamos su espacio natural para disfrutarlo nosotros.
Hoy, en ese parque, imaginé cómo es el mundo que les legaremos a nuestros hijos.
Y sinceramente, no me gustaría vivir en él.
Hoy es el Día de la Tierra, para nuestra vergüenza.




B.B. King & Eric Clapton- Three o´clock blues
Album: Riding With The King

No todo van a ser lamentos

Cirugía prenatal, especialistas en pollología.

Rescatado de mi blog en ya.com

1 comentarios:

DeYaPuntoCom me dijo:

Dime:
Je, je ufff menudo hartón de leer que me estoy pegando, eso por no tener tiempo ya ni de respirar... me gusta la foto....
Susie Viernes, 27 Abril 2007 21:14 (Web)

Dime:
Jajajaja, genial el pollo, empiezo por lo bueno y sigo por lo bueno.

Por aquí llevamos dos NOES rotundos a la construcción de dos campos de golf. Sencillamente porque se necesita el agua para beber además de cuidar los pocos campos de cultivo que hay a nuestro alrededor.

En Sant Adrià, cerca de Badalona y Barcelona, pasa un río llamado Besós, éste, cuando era niño, APESTABA, así que ya te puedes imaginar cómo iba, yo apenas me quedaba a mirarlo, primero porque el olor era nauseabundo, y segundo porque no había nada que mirar, sólo espuma que bajaba. Todo eso venía, naturalmente, de los vertidos de las fábricas.

Desde que hay depuradora, primero, se limpiaron las aguas, se arregló banda y banda del río para hacer un gran paseo, muy bonito la verdad, por donde ahora no sólo puedes pasear, sino también ir con la bici (hay carriles) y hasta los peces se encuentran a gusto. Las gaviotas tienen comida tanto en la playa como en ese río y los patos se divierten chapoteando.

Hace años de esto y pensaba que dentro de nada iba a estar hecho todo una pocilga pero parece ser que los vecinos se acuerdan de cómo estaba antes y cómo está ahora. Así que aún aguanta esa zona para mi sorpresa (grata).

Lo que pasa es que dentro de unos años nadie se acordará de ese logro y supongo que pasará como siempre, empezarán a ensuciarlo, a descuidarlo y volverá a ser el río pestilente de antes, espero que no... pero así ha pasado siempre aunque... ahora tenemos una mente algo más cívica, más que nuestros mayores (algunos de ellos).

Y no me alargo más, porque aburriré :(
Sefarad Domingo, 22 Abril 2007 20:59 (Web)

Dime:
Bueno, se dice que los humanos somos los seres más inteligentes sobre la faz de la tierra: civilizados, correctos, listos...

Yo creo que somos los más animales. ¿Por qué? Bueno, somos los únicos que asesinamos a otros de nuestra propia especie aun con conciencia, que aniquilamos nuestras reservas de comida y destruimos nuestro ecosistema, necesario para la continuidad de la vida.

Y yo me pregunto... ¿Eso es lo que el - supuestamente - ser más agudo de la tierra haría? ¿Suicidarse a largo plazo?

Sinceramente, yo ya no tengo fe ni en la humanidad, ni en la recuperación de mundo.

Saludines

Oscura Domingo, 22 Abril 2007 18:12 (Web)